SURGIMIENTO DE UNA NACION
Surgimiento del estado nación
La independencia
La Casa de Tucumán, donde se declaró la independencia
Las noticias de la Revolución Francesa y la Guerra Revolucionaria de Estados Unidos insertó ideas liberales en Latinoamérica. El país comenzó su proceso de independencia de España el 25 de mayo de 1810, en el episodio denominado Revolución de Mayo, empeñándose en guerras contra los españoles y sus partidarios (realistas); la revolución no tuvo una calurosa acogida en todo el virreinato; otras regiones del Río de la Plata estaban tan interesadas en independizarse de Buenos Aires como de independizarse de España. En 1811 Paraguay produjo su propia declaración de independencia.
Tras 1812, las victoriosas batallas que Manuel Belgrano, librara en Tucumán y Salta, aseguraron el éxito de la independencia, y promovieron que José Gervasio Artigas, reuniera un primer Congreso de la Independencia argentina en Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay) en marzo y abril de 1815. Las campañas militares lideradas por el general José de San Martín y Simón Bolívar entre 1814 y 1817 incrementaron las esperanzas de independencia de España, que fue declarada finalmente en Tucumán el 9 de julio de 1816. El desorden reinaba en las provincias de la actual Argentina. En 1820, José de San Martín preparaba un ejército destinado a liberar Chile y Perú declarando su independencia. El 26 de junio de 1822 celebró la histórica reunión con Simón Bolívar.
La Guerra Civil
Las luchas intestinas, en la incipiente Nación Argentina, se sucedieron por más de cuarenta años. Los caudillos provinciales dominaron el mapa político a mediados del Siglo XIX y manejaban sus reductos con ejército propio. Tenían motivaciones uno contra otros, algunas profundas y feroces, que se distinguían según la bandería política que perseguían, unos en el Unitarismo y otros en el Federalismo. La mayoría de éstos no eran militares sino civiles y otros, grandes hacendados, con mucho poder económico como Juan Manuel de Rosas y Justo José de Urquiza.
Los Caudillos
En la Historia Argentina el caudillaje es visto como un personaje tradicionalista, totalmente opuesto al porteño y ligado a la causa federal. El caudillo se oponía al centralismo de Buenos Aires, también a la renovación minoritaria y a la modernidad. Estos caudillos que también eran llamados bárbaros, detestaban a Buenos Aires solo por concentrar el poder emanado de la posesión del puerto y los beneficios aduaneros que jamás habían sido en provecho del interior. Cada caudillo ha cargado una personalidad singular, sus actitudes, modales y formas de vida, eran auténticas de un gaucho más. Estos fueron hombres de su tiempo, interpretando los sentimientos y esperanzas de miles de argentinos y dirigiendo movimientos impetuosos que para ellos era algo común. Los caudillos fueron muchos a lo largo de la Historia:
José Gervasio Artigas (1764 - 1850).
Juan Manuel de Rosas (1793-1877).
Justo José de Urquiza (1801-1870).
Estanislao López (1786-1838).
Juan Bautista Bustos (1779-1830).
José María Paz (1791-1854).
Martín Miguel de Güemes (1785-1821).
Alejandro Heredia (1788-1838).
Andrés Guazurary (1785- c.1825
Alejandro Heredia (1788-1838).
Andrés Guazurary (1785- c.1825
Alejandro Heredia (1788-1838).
Andrés Guazurary (1785- c.1825
Ricardo López Jordán (1822-1889).
José Félix Aldao (1785-1845).
Facundo Quiroga (1788 - 1835).
Ángel Vicente Peñaloza (1798 - 1863).
Felipe Varela (1821 - 1870).
Francisco Ramírez (1786 - 1821).
Santos Guayama (c.1830 - 1879)
Manuel Taboada (1817-1872).
Pedro Ferré (1788-1867).
El rosismo
Juan Manuel de Rosas, gobernador de la Provincia de Buenos Aires
En 1826, el Congreso nombraba primer presidente constitucional a Bernardino Rivadavia. El ceder el actual Uruguay al Brasil provocó la dimisión de Rivadavia, asumiendo Manuel Dorrego, partidario de las autonomías provinciales, quien zanjó el conflicto con Brasil reconociendo la independencia de la Banda Oriental. Los unitarios sublevados por Juan Lavalle fusilan a Dorrego. Esto enciende de nuevo la guerra civil entre unitarios y federales.
Bolivia se declaró independiente en 1825, al igual que Uruguay en 1828. La figura dominante de este período fue Juan Manuel de Rosas, visto por muchos como un tirano. Rosas gobernó la Provincia de Buenos Aires y representó los intereses de Argentina en el extranjero desde 1829 hasta 1852, sin que hubiera un gobierno central para el conjunto de país. Rosas era el "imperialista" argentino simplemente poque se oponía a otros tiranos, que respondían a imperios extranjeros. En cuanto a su política, no acepta la disgregación del Río de la Plata como hecho definitivo pero sólo lucha para que no se ahonde y consolide y espera de la voluntad de los pueblos la unificación en el interés común. Aunque fue históricamente estigmatizado como un "tirano" por quienes pretendían fabricar Europa en América principalmente por Domingo Faustino Sarmiento en su libro Facundo ya que "Desde su perspectiva, Rosas es el gran motivo de lucha. Al propósito de derribarlo sirve su Facundo".
Durante la primera parte de este período, habitaron la Argentina, además de los pueblos indígenas, los inmigrantes españoles y sus descendientes, conocidos como criollos. Algunos de ellos se concentraron en Buenos Aires y otras ciudades, mientras otros vivieron en las pampas como gauchos. La economía rural de aquel entonces se basaba casi completamente en la cría de ganado. Mientras tanto, los "malones" de aborígenes continuaban amenazando la frontera occidental. Como Borges escribiera, Argentina había alcanzado la independencia de España, pero la conquista española de Argentina se encontraba aún incompleta.
La sanción de la Constitución
En su largo gobierno, Rosas había sabido hacerse de enemigos en el interior. No sólo en los unitarios anglófilos exiliados en Montevideo, sino con otros caudillos supuestamente federales que no estaban de acuerdo con el monopolio del puerto que seguía teniendo Buenos Aires.
Ese monopolio es roto temporalmente durante el conflicto de la gobernación de Rosas con los imperialismos francés e inglés. El logro de la navegación a vapor permitía ahora remontar con bastante celeridad los ríos, por este motivo Inglaterra (o el "Reino Unido") y Francia, que habían logrado armar para la época importantes flotas mercantes y militares propulsadas por motores a vapor exigían la "libre navegación de los ríos" que les asegurase el "libre comercio". Así es que estas dos últimas potencias exigían el derecho a navegar por el Río Paraná para comerciar con otros puertos, a lo que Buenos Aires se negaba. El conflicto escaló a nivel bélico en el combate de la Vuelta de Obligado, donde las fuerzas federales intentaron bloquear el paso a las flotas extranjeras. La batalla (seguida por las acciones de Tonelero y Angostura del Quebracho) terminó en derrota para las fuerzas argentinas, aunque al ser pírrica tal victoria para la entente anglofrancesa, se convirtió en un símbolo de la defensa de la soberanía nacional. El hábil accionar diplomático del gobierno de Rosas y su apoyo por San Martín, terminaron dándole una gran victoria política al gobierno de la Confederación Argentina, obligando a las potencias a reconocer su derecho a la soberanía de los ríos interiores.
Sin embargo, el breve tiempo en que las flotas mercantes francesas e inglesas pudieron navegar y comerciar con los puertos y ciudades del interior demostró a los caudillos (y sobre todo a Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos) el poder que significaba para Buenos Aires el monopolio del comercio con el exterior. Esto generó un acercamiento entre los unitarios y los federales disconformes con Rosas.
De esta manera se forma un bando anti-rosista que daría paso a la existencia del Ejército Grande, que derrotó a Rosas en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852). Con el derrocamiento del gobierno rosista, la unidad nacional de Argentina fue alcanzada al menos nominalmente.
Se sanciona la Constitución de 1853 adoptando un régimen federal atenuado. Pero las diferencias dentro del bando ganador (entre los unitarios y los caudillos anti-rosistas) causa que la provincia de Buenos Aires rechace esa Constitución y se separe de la Confederación Argentina, que estableció su capital en la ciudad de Paraná. En 1861, los ejércitos de Buenos Aires derrotan a la Confederación en la Batalla de Pavón e inician una campaña de sometimiento en las provincias, y el país queda definitivamente unificado en favor del proyecto de nación de los unitarios.
El surgimiento de la Argentina moderna
Desde la Constitución a la Guerra de la Triple Alianza (1853-1870)
Con la oposición de Buenos Aires, que se regía como un Estado Independiente, Urquiza organizó el Congreso Constituyente de Santa Fe (1853), que al año siguiente aprobó una Constitución de carácter republicano, representativo y federal, elaborada según un modelo de Juan Bautista Alberdi. Urquiza fue proclamado presidente de la Confederación, aunque surgieron dificultades entre las provincias y Buenos Aires. Enmendada la Constitución, Santiago Derqui fue elegido presidente y Urquiza y Bartolomé Mitre fueron nombrados gobernadores de Entre Ríos y Buenos Aires. Nuevas disensiones interiores abrieron las hostilidades y en la batalla de Pavón (1861), Mitre derrotó a Urquiza, a raíz de lo cual fue nombrado presidente constitucional por un periodo de 6 años; en 1868 sería sucedido por Domingo Faustino Sarmiento. En 1865, Argentina se vio envuelta en el conflicto que enfrentaba al Paraguay contra el Brasil. Mitre juntó filas con los ejércitos brasileños y uruguayos y entre estas tres tropas (La Guerra de la Triple Alianza) derrotaron al mariscal paraguayo Francisco Solano López (1870).
Sarmiento fue sucedido Nicolás Avellaneda (1874), que se empeñó en controlas a los territorios aún ocupados por los indígenas. Durante la siguiente década, el general Julio Argentino Roca estableció el control del gobierno nacional sobre las pampas al aniquilar a los pueblos indígenas a quienes originalmente pertenecían dichas tierras en la campaña del Desierto. El 20 de septiembre de 1880, el Congreso Nacional declaró a Buenos Aires capital de la República.
Generación del '80
Se sucedieron en la presidencia Julio A. Roca (1880), Miguel Juárez Celman (1886), quien dimitió en 1890 como consecuencia de la revolución encabezada por Leandro N. Alem, que fue sofocada y le sustituyó el vicepresidente Carlos Pellegrini. Le siguieron en el poder Luis Sáenz Peña (1892), José Evaristo Uriburu (1895), Julio Argentino Roca (1898), Manuel Quintana (1904), José Figueroa Alcorta (1906), Roque Sáenz Peña (1910), Victorino de la Plaza (1914).
Dos fuerzas fueron combinadas para crear la nación moderna argentina a finales del siglo XIX: la introducción de técnicas modernas de agricultura y la integración de Argentina en la economía mundial. Las inversiones extranjeras y la inmigración europea fomentaron esta revolución económica. Las inversiones, principalmente provenientes del Reino Unido, fueron destinadas a áreas como el desarrollo ferroviario y los puertos. Los inmigrantes que trabajaron para desarrollar los recursos de Argentina--especialmente en las pampas occidentales--llegaron de toda Europa, al igual que en Estados Unidos. Entre los años 1880 y 1929 Argentina ganó prosperidad económica. La economía fue orientada cada vez en mayor medida a la exportación de materias primas e importación de productos manufacturados.
El gobierno de Roca y aquellos que lo sucedieron estuvieron alineados con los oligarcas argentinos, especialmente los grandes terratenientes. Las fuerzas conservadoras dominaron la política en Argentina hasta 1916, cuando la ley Sáenz Peña de sufragio universal permitó el triunfo electoral de sus rivales tradicionales, los radicales, liderados por Hipólito Yrigoyen. Los radicales, que habían protagonizado diversos intentos revolucionarios en contra del régimen falaz y descreido y que habían propugnado la abstención para combatir el fraude electoral, abrieron las puertas a la clase media argentina en expansión.
El radicalismo en el poder (1916-1930)
El primer gobierno de Hipólito Yrigoyen (1916-1922)
Hipólito Yrigoyen es el primer presidente argentino elegido por el voto secreto
En 1916 Yrigoyen llega al gobierno mediante la ley de sufragio universal y secreto sancionada en 1912 a instancia del Presidente Roque Sáenz Peña.
Con el radicalismo llega a conducir los diferentes ámbitos estatales un amplio sector social que hasta ese momento estaba excluido de los puestos públicos de dirección. Se trata de sectores medios , sin grandes recursos económicos, ni conexiones con las clases altas. La presencia de funcionarios "sin apellido" fue uno de los temas prefridos para bromas de la prensa conservadora.
Yrigoyen impulsó una serie de políticas que en conjunto implicaban una tendencia transformadora.
En lo económico
YPF, creada en 1922, será la empresa más grande del país
El gobierno de Yrigoyen se caracterizó por su "Plan de Tierra y Petróleo" (Del Mazo 1984, 52), otorgando al Estado un importante rol de intervención en la economía. El radicalismo en el gobierno mostró una tendencia económica que se apartaba del liberalismo clásico. En los fundamentos al veto de la ley ferroviaria de 1920, Yrigoyen dice:
"La política del P.E. es mantener en poder del Estado la explotación de fuentes naturales de riqueza, cuyos productos son elementos vitales del desarrollo del país... El Estado debe adquirir una posición cada día más preponderante en las actividades industriales que respondan principalmente a la realización de servicios públicos".
YPF. La decisión más destacada fue la creación en 1922 de la empresa estatal petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que en el futuro sería la más grande del país con 50.000 empleados, designado al General Enrique Mosconi al frente de la misma.
La tierra. Se sancionan una serie de leyes de arrendamientos rurales para proteger a los colonos y chacareros frente a los grandes propietarios de tierra. Se reorganiza el Banco Hipotecario Nacional para que apoye crediticiamente a los pequeños propietarios rurales. En 1918, por primera vez, el Estado interviene como vendedor único de la cosecha de creales en el exterior.
Adicionalmente, se crea la Marina Mercante Nacional. Yrigoyen impulsó una política de expansión y fortalecimiento de los ferrocarriles estatales, y se enfrentó con las poderosas empresas ferroviarias extranjeras al vetar la ley de formación de una empresa de ferrocarriles mixta, sancionada por la oposición. Construyó el Tren de las Nubes (Huaytiquina) de conexión de Salta con el océano Pacífico en Antofagasta (Chile).
En 1918 comienza el movimiento de Reforma Universitaria
Política educativa
Durante el gobierno de Yrigoyen estalla en Córdoba el movimiento de Reforma Universitaria de 1918. Yrigoyen apoya los reclamos de autonomía universitaria y cogobierno estudiantil y aprueba los primeros estatutos reformistas.
Política internacional
La política internacional de Yrigoyen fue motivo de fuertes discusiones, incluso en el seno del radicalismo. Yrigoyen básicamente sostuvo una política de fuerte acento sobre la independencia e igualdad de las naciones, frente a las grandes potencias, que la oposición interna y extrapartidaria criticaba sosteniendo que llevaría al aislamiento del país (del Mazo, 150). Sobre esa base:
Mantuvo la neutralidad en la Primera Guerra Mundial pero con fuertes reclamos a los países beligerantes de ambos bandos.
En 1917, convocó a un Congreso de Naciones Latinoamericanas no beligerantes para fijar una posición común frente a la Primera Guerra Mundial, que fracasó debido a la fuerte oposición de Estados Unidos.
Frente al Tratado de Versalles y la creación de la Liga de las Naciones, la posición argentina realizada por el gobierno radical fue la de sostener la separación entre ambos actos: el Tratado era una cuestión que debería limitarse a los países que lucharon, la Liga de las Naciones, por el contrario debería ser una asociación igualitaria y voluntaria de todas las naciones del mundo, hecho que llevó a un polémico retiro de la delegación argentina.
Política laboral
Huelguistas detenidos. En 1922 el ejército fusila a más de mil huelguistas en la Patagonia
La política laboral del gobierno radical fue sumamente contradictoria. Por un lado impulsó la sanción de leyes laborales y mandó al Congreso en 1921 un proyecto de Código del Trabajo, reclamadas desde años atrás por los socialistas y el movimiento obrero y actuó como mediador en numerosos conflictos laborales, promoviendo la negociación de acuerdos basados en la [[justica social]. Pero, por otro lado, mantuvo relaciones muy conflictivas con el Partido Socialista, que tenía una importante representación parlamentaria, y con el sector mayoritario del movimiento obrero, negándole a la FORA su derecho a representar a los trabajadores argentinos en el acto de constitución de la OIT (1919), por lo que el gobierno argentino fue seriamente reprendido por el organismo internacional. Se disolvió la Federación de Obreros Petroleros (FOP) y reprimió las protestas en YPF. Durante su gobierno se producen las más grandes matanzas obreras de la historia: la Semana Trágica de 1919 y los fusilamientos de la Patagonia de 1921/1922.
El gobierno de Marcelo T. de Alvear (1922-1928)
Marcelo T. de Alvear
Las elecciones presidenciales se realizaron el 2 de abril de 1922. La Unión Cívica Radical obtuvo 450.000 votos; la Concentración Nacional (conservadores) obtuvo 200.000 votos; el Partido Socialista obtuvo 75.000 votos; y el Partido Demócrata Progresista obtuvo 75.000 votos.
Marcelo T. de Alvear desarrollará una presidencia marcadamente diferente, en estilo y contenido a la de Hipólito Yrigoyen.
Las políticas de transformación económica, políticas y social que había delineado el gobierno de Yrigoyen, resultaron atenuadas, cuando no directamente revertidas, como en el caso de la Reforma Universitaria o cuando el presidente Alvear vetó el proyecto de ley que extendía la jubilación a amplios sectores de trabajadores que lo enfrentó con el movimiento sindical. Ello no impidió sin embargo que fuera el gobierno de Alvear el que enviara al Congreso el proyecto de ley de nacionalización del petróleo, aunque el mismo nunca sería aprobado.
Estas diferencias llevaron a un enfrentamiento entre Alvear e Yrigoyen, que llevó a una profunda división interna de la UCR entre personalistas o yrigoyenistas, y anti-personalistas según apoyaran o enfrentaran a Hipólito Yrigoyen. Cada uno de los sectores radicales presentará candidatos distintos para presidente. Los radicales anti-personalistas presentan como candidato a presidente a Leopoldo Melo (acompañado por Vicente Gallo) y los radicales personalista presentan como candidato a Hipólito Yrigoyen (acompañado por Francisco Beiró).
El 1 de abril de 1928 se realizaron las elecciones. El resultado fue:
Radicales personalistas (Yrigoyen): 840.000 votos
Radicales anti-personalistas (Melo): 440.000 votos
Socialistas (Justo): 65.000 votos
El segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen (1928-1930)
La asunción del nuevo gobierno se produjo el 12 de octubre de 1928. En 1929 se produce la Gran Depresión mundial. El radicalismo con Yrigoyen no supo responder a la crisis. El historiador radical Félix Luna dice de ese momento:
"La quiebra del ímpetu liberador del gobierno radical se debió fundamentalmente a la quiebra del radicalismo mismo".
La división y el enfrentamiento entre sectores internos del radicalismo generará un nivel de violencia política inédito desde el fin de las guerras civiles, y afectará la legitimidad del gobierno.
Yrigoyen ordena intervenir las provincias de Mendoza y San Juan, gobernadas por movimientos radicales disidentes como el lencinismo en la primera, y el bloquismo en la segunda. A fin un matón yrigoyenista asesinó al Senador mendocino Carlos Washington Lencinas. El crimen causó estupor en el país. Al mes, hubo un atentado anarquista contra Yrigoyen al salir de su casa para ir a la Casa de Gobierno. El año 1930 se inició con otro asesinato en una provincia intervenida por el gobierno, el del abogado bloquista Manuel Ignacio Castellano.
El 2 de marzo se realizan las elecciones parlamentarias y el radicalismo pierde estrepitosamente en la Ciudad de Buenos Aires, donde el Partido Socialista Independiente obtiene 100.000 votos, seguidos del Partido Socialista original con 84.000, superando por mil votos a los radicales. En todo el país el radicalismo personalista obtuvo 655.000 votos siendo superados por la oposición que alcanzó 695.000 (Luna,349).
En plena crisis económica y política, y cuando aún faltaban cuatro años para las elecciones presidenciales, la debilidad del gobierno de Yrigoyen se hizo crítica. El radicalismo estaba completamente dividido y el gobierno no tenía diálogo con la oposición.
El hecho más importante y duradero del segundo gobierno de Yrigoyen será la decisión tomada el 1 de agosto por parte de YPF de intervenir en el mercado petrolero, para fijar el precio y romper los trusts. El golpe de estado sucederá penas 37 días después, lo que ha llevado a varios historiadores a vincular, al menos parcialmente, el golpe militar con la decisión de YPF.
El 6 de setiembre de 1930 el general José Félix de Uriburu derroca al gobierno constitucional, iniciando una serie de golpes de estados y gobiernos militares que se extenderán hasta 1983 interrumpiendo todas los gobiernos surgidos del voto popular.
La Década Infame
Los trece años siguientes estarían dominados por las consecuencias del golpe del general José Félix Uriburu. Éste dura poco tiempo en el poder y es remplazado por Agustín Pedro Justo, quien se mantiene en el poder hasta 1937. En el plano económico, los países del mundo se encierran en un proteccionismo inquebrantable. Inglaterra anuncia en la "convención de Ottawa" que les dará ventajas arancelarias a sus colonias. Debido a su gran dependencia, el país firma el pacto Roca-Runciman con Inglaterra en 1933, cediendo así el sector ferroviario a cambio de un trato privilegiado para las carnes argentinas.
En este período la Unión Cívica Radical, conducida por Marcelo T. de Alvear, será sistemáticamente excluida del acceso al gobierno mediante el uso abierto del fraude electoral y la represión. En el seno del radicalismo aparecieron fuertes corrientes nacionalistas yrigoyenistas que se expresaron el la fundación del influyente grupo F.O.R.J.A., y en los primeros núcleos de la intransigencia radical, que conducirá el la UCR en la década siguiente y que por entonces comenzaba a nuclearse alrededor de Amadeo Sabattini, gobernador de Provincia de Córdoba (Argentina)Córdoba (1936-1940).
Por su parte el Partido Socialista y sobre todo su aliado el Partido Demócrata Progresista, conducido por Lisandro de la Torre, denunciarán en el Congreso los sucesivos actos de corrupción en beneficio de una elite realizados por el régimen, que incluso causarán el asesinato del senador Enzo Bordabehere en el recinto del Senado.
Finalmente, en ese período, el movimiento obrero argentino se organizó en la Confederación General del Trabajo (CGT), sobre el sindicato de actividad y nuevas ideas nacionalistas y de relaciones con los partidos políticos populares.
Hacia 1939 cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial Argentina estaba gobernada por Roberto Ortiz, un radical "antipersonalista", y había firmado un pacto de paz entre Paraguay y Bolivia que se habían enfrentado años anteriores en la Guerra del Chaco. Esta política pacífica y de no beligerancia se mantuvo ya que hasta 1942 en la Segunda Guerra Mundial Argentina siempre mantuvo una política neutral sin ningún tipo de intervención. Curiosamente, en diciembre de 1939, cerca de las costas de Buenos Aires se hundió el acorazado de bolsillo alemán Admiral Graf Spee que era perseguido por tres buques ingleses desde muy cerca y estaba algo dañado.
En 1940 Castillo ocupará la presidencia hasta 1943, en que sería derrocado. Este período se caracterizó por el comienzo del nuevo modelo económico llamado ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones). Se formó la UIA (Unión de Industriales Argentinos) que fue tomando más poder con el desarrollo de la industria fomentado por el gobierno.
El peronismo (1945-1955)
Antecedentes: la Revolución del 4 de Junio de 1943 (1943-1946)
La política argentina hacia 1943 y 1944 comenzó a dar muestras de apoyo a Alemania, que comenzaba a ser derrotado en Europa pero que era proveído con materias primas de origen argentino. También hubo apoyo a Japón. Pero estos apoyos se acabaron en 1944 con la llegada al poder de Pedro Pablo Ramírez, un militar argentino que había luchado para Alemania en la Primera Guerra Mundial, y que rompió las relaciones diplomáticas con Alemania y Japón, que perdían en Europa y el Pacífico. Finalmente, sobre el final de la guerra, en 1945, Argentina le declaró la guerra a Alemania.
Muchos sostienen que Argentina recibió a famosísimos nazis que escaparon de Europa. Se sabe que Eichmann estuvo en Argentina y fue capturado en 1960 en este país.
En 1943 se produce un nuevo golpe de estado en Argentina a manos del GOU (Grupo de Oficiales Unidos), jóvenes militares de tendencias filofascistas, anticomunistas y ultracatólicas. El golpe es llevado por Arturo Rawson, quien inmediatamente fue remplazado por Pedro Ramírez. El entonces coronel Juan Domingo Perón ocupa inicialmente un cargo como secretario en el Ministerio de Guerra, luego se lo designa Director del Departamento de Trabajo (poco después Secretaría de Estado) y más adelante Ministro de Guerra y vicepresidente.
Farrell, asumiendo una política de acercamiento a los Estados Unidos, intentó a instancias de éstos y de los sectores conservadores, acotar la política laboral llevada adelante por Perón con apoyo de los sindicatos, arrestándolo y llevándolo en calidad de preso a la isla Martín García.
Se puede fechar el nacimiento del movimiento peronista el 17 de octubre de 1945 cuando las movilizaciones populares organizadas por la CGT de Angel Borlenghi lograron la liberación de Juan Domingo Perón, quien había sido encarcelado por sectores militares opuestos a su influencia creciente en el gobierno.
El primer gobierno de Juan D. Perón (1946-1952)
En las elecciones de 1946 Perón se presentó como candidato del Partido Laborista, llevando como vicepresidente a Hortensio Quijano, un radical de la disidente Junta Renovadora. Las elecciones polarizaron al país: por un lado el peronismo, los sindicalistas de la CGT y grupos yrigoyenistas del radicalismo, U. C. R. Junta Renovadora o FORJA (Donde se encontraban reconocidas personalidades como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, etc.), y de los conservadores de las provincias del interior, y por el otro la Unión Democrática que contaba con la participación de la UCR y los partidos Socialista y Demócrata Progresista y el apoyo del Partido Comunista, los conservadores de la Provincia de Buenos Aires, y el embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden. En las elecciones triunfó Perón, con el 56% de los votos.
Tras asumir la presidencia, Perón comienza rápidamente a consolidar su poder. En lo interno, disuelve al Partido Laborista y lo integra en el nuevo Partido Peronista (llamado brevemente Partido Único de la Revolución), que contará con tres ramas: la sindical (la CGT, única asociación sindical permitida), la política y, a partir de 1952, al permitirse el voto a la mujer, la rama femenina. Más tarde se considerará a la Juventud Peronista como cuarta rama del Movimiento. Por otra parte se procedió a la remoción vía juicio político de los miembros de la Corte Suprema de Justicia y en 1949 se convocó elecciones para la Asamblea Constituyente que dictó una nueva Constitución acorde con los principios del peronismo.
El gobierno peronista fue particularmente duro con la oposición política y sindical, muchos de cuyos dirigentes fueron arrestados (a pesar de los fueros parlamentarios, como fue el caso de Ricardo Balbín). En las universidades nacionales se removió a los profesores disidentes y se impulsó a la CGU (Confederación General Universitaria) como representante de los estudiantes en oposición a la mayoritaria FUA (Federación Universitaria Argentina). Con un criterio similar, se creó la UES (Unión de Estudiantes Secundarios). A partir de 1950, la situación económica comienza a empeorar. Aún así, Perón vuelve a triunfar en 1952.
El segundo gobierno de Juan D. Perón (1952-1955) En 1949, Perón reformó la Constitución de 1853, de manera que pudo ser reelegido en 1951. En ese año, Eva Perón intentó acceder a la nominación a la vicepresidencia de lo que sería el segundo mandato presidencial de Perón. Si bien contaba con el respaldo de la CGT, la oposición militar la condujo a su célebre renunciamiento en un acto multitudinario en la avenida 9 de julio. Evita murió de un cáncer uterino a la edad de 33 años en 1952. Su cuerpo fue embalsamado y mantenido en exposición hasta que un golpe militar expulsó a su marido del poder en 1955. Clandestinamente fue enviado el cadáver a Italia y enterrada en Milán con nombre falso. En 1972 fue devuelto a su esposo. Reposa actualmente en el cementerio de La Recoleta en Buenos Aires.
El Estado de Bienestar y la Economía del primer peronismo
La llegada del peronismo al poder en democracia se produce en plena posguerra mundial, lo cual significaba la debilidad económica de una Europa en ruinas, y el fuerte liderazgo de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. En este escenario, Argentina se encontraba por primera vez en su historia en la posición de acreedor de los países centrales, gracias a las exportaciones de carnes y granos a las potencias beligerantes. El principal deudor era el Reino Unido que ante la emergencia declaró su iliquidez, bloqueando la libre disponibilidad de esos montos. El gobierno peronista optó por utilizar esos créditos para adquirir empresas de servicios públicos de capital británico, que de todas formas sus propietarios deseaban transferir ya que no estaban en condiciones de continuar invirtiendo.
La bonanza económica de la Argentina continuaba, impulsada por el creciente mercado que habíase formado por la baja de las importaciones provenientes de los países en guerra. Esto permitió al gobierno aplicar una vasta política de bienestar que incluía la efectivización de nuevos derechos sociales, como períodos de vacaciones y descanso, planes de vivienda, inversiones en salud y educación, etcétera. Desde ya que todos estos beneficios eran ampliamente publicitados y capitalizados por las figuras de Perón y su mujer, que manejaba una fundación de asistencia social financiada básicamente con fondos estatales y aportes empresarios (generalmente de carácter forzoso); también las nacionalizaciones y estatizaciones de los servicios públicos, como los ferrocarriles británicos, eran proclamados como conquistas de soberanía e independencia económica.
Sin embargo, el tiempo evidenció que el modelo económico no era sostenible, ya que los fondos se volcaban casi íntegramente a la distribución de beneficios directos para los asalariados desalentando nuevas inversiones y el crecimiento de la producción. El contexto mundial dejó de ser favorable ya que Estados Unidos mediante el plan Marshall colocaba sus excedentes agrícolas en Europa limitando el acceso al mercado de los alimentos argentinos.
A partir de 1950, la situación económica comienza a empeorar y un nuevo ministro de Asuntos Económicos, Alfredo Gómez Morales, aplicó medidas de corte ortodoxo, como el ajuste del gasto público; Perón, que había declarado una vez que "se cortaría las manos" antes que endeudar a la Nación comprometiendo su independencia económica, contrajo finalmente un préstamo con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y firmó contratos de explotación petrolífera con compañías norteamericanas.
En este escenario el gobierno comienza a tener dificultades políticas; un golpe militar (Revolución Libertadora) liderada por Eduardo Lonardi le derrocó en 1955. Perón tuvo que exiliarse, asentándose finalmente en España. Incluso en el exilio, él siguió siendo popular para los argentinos.
Del 55 al 76: violencia, inestabilidad y conflicto
Durante los 60 y 70, todos los gobiernos electos fueron derrocadas por golpes militares. El conflicto social y la violencia política fueron creciendo en intensidad. Paradójicamente la economía registró los más altos índices de crecimiento del mundo (Gerchunoff et al). A partir de la segunda mitad de la década del 60, se agravan los problemas sociales, y aparece la insurgencia guerrillera de ERP y Montoneros y otras organizaciones armadas. En 1972 Perón vuelve al país. El claro triunfo del peronismo en las elecciones de 1973 se ven afectadas por la muerte de Perón al año siguiente. El país se encaminaba a una tragedia.
La Revolución Libertadora (1955-1958)
El 6 de setiembre de 1955 las Fuerzas Armadas al mando del general Eduardo Lonardi derrocaron a Perón y establecieron la llamada Revolución Libertadora. Pocos días después, el general Pedro Eugenio Aramburu desplazó a Lonardi, tomó la presidencia y derogó la Constitución Nacional reformada en 1949. El gobierno militar fue asesorado por una Junta Consultiva Nacional, integrada por todos los partidos políticos con excepción de los que apoyaban al peronismo o al comunismo.
En 1956 el gobierno militar ordenó el fusilamiento de 31 militares y civiles peronistas que habían intentado un golpe de estado.
En 1957 se celebraron elecciones para reformar la Constitución, con el peronismo ilegalizado. La Unión Cívica Radical del Pueblo, dirigida por Ricardo Balbín, obtuvo la primera minoría, aunque la candidad de votos en blanco del electorado peronista fue levemente superior. La Unión Cívica Radical Intransigente, dirigida por Arturo Frondizi, sostuvo que la derogación de la Constitución y la convocatoria a una Convención Constituyente con la proscripción del peronismo, eran actos ilegales, y abandonó la Asamblea Constituyente de 1957. La Asamblea Constituyente convalidó la derogación de las reformas constitucionales de 1949, reestableció la Constitución de 1853 y le agregó el artículo 14 bis, sobre protección del trabajo.
Presidencia de Frondizi (1958-1962)
En 1958 Arturo Frondizi, por la Unión Cívica Radical Intransigente con un proyecto desarrollista ganó las elecciones presidenciales de 1958 con el apoyo del peronismo ilegalizado en ese entonces.
Golpe militar y presidencia de Guido(1962-1964)
El gobierno de Frondizi fue derrocado en 1962 por un golpe militar, luego de que el peronismo triunfara en una serie de elecciones provinciales. Aprovechando la confusión la Corte Suprema designó nuevo presidente de la Nación a José María Guido, en ese momento presidente provisional del Senado, que fue luego convalidado por la Junta de Comandantes.
La presidencia de Illia (1964-1966)
El 7 de julio de 1963, se realizan nuevas elecciones presidenciales, con proscripción del peronismo, triunfando Arturo Umberto Illia, candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo.
En el Colegio Electoral, la fórmula encabezada por Arturo Illia obtuvo 270 votos sobre 476 electores el día 31 de julio de 1963.
Arturo Illia conformó su gabinete ministerial con: Juan Palmero como Ministro del Interior, Miguel Angel Zavala Ortiz como Ministro de Relaciones Exteriores, Leopoldo Suárez como Ministro de Defensa, Eugenio Blanco como Ministro de Economía, Carlos Alconada Aramburú como Ministro de Educación y Justicia, Miguel Ferrando como Ministro de Obras y Servicios Públicos, Arturo Oñativia como Ministro de Salud Pública y Fernando Solá como Ministro de Trabajo y Seguridad. Durante su gobierno sólo habría de incorporar a Juan Carlos Pugliese, como Ministro de Economía, debido al fallecimiento de Eugenio Blanco.
Gestión de gobierno
Arturo Illia asumió el 12 de octubre de 1963. Su primer acto de gobierno consistió en eliminar las restricciones que pesaban sobre el peronismo. Desde la Revolución Libertadora las manifestaciones de ese partido estaban prohibidas por el Decreto 4161/56, sin embargo cinco días luego de que Illia asumiera el gobierno se realizó un acto conmemorativo por el 17 de octubre en Plaza Miserere sin limitación alguna. En el mismo sentido se levantaron las restricciones electorales, habilitando la participación del peronismo en los comicios legislativos del año 1965. También se levantó la prohibición que pesaba sobre el Partido Comunista y se promulgaron penalidades a la discriminación y violencia racial.
Ley del salario mínimo, vital y móvil
El 15 de junio de 1964 se publica en el Boletín Oficial la Ley 16.459, del salario mínimo, vital y móvil, previa a la constitución del Consejo del Salario, integrado por representantes del Gobierno, los empresarios y los sindicatos.
Entre los objetivos del proyecto figuraban la necesidad de "evitar la explotación de los trabajadores en aquellos sectores en los cuales puede existir un exceso de mano de obra", "asegurar un ingreso mínimo adecuado" y "mejorar los salarios de los trabajadores más pobres".
Complementariamente y con los mismos objetivos, se promovió la Ley de Abastecimiento, destinada a controlar los precios de la canasta familiar y la fijación de montos mínimos de jubilaciones y pensiones.
La política petrolera
Arturo Frondizi había iniciado en su gobierno una política de explotación petrolera basada en la concesión de los yacimientos a empresas privadas reservando a la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) la actividad de exploración y la compra de la producción a las empresas concesionarias. A las objeciones de carácter económico y comercial (como el traslado del riesgo empresario a YPF que debía realizar la inversión en nuevas exploraciones, o el aumento de los precios de los combustibles), la plataforma electoral de Illia agregaba que la política de concesiones era contraria a los intereses nacionales, comprometiéndose a anular los contratos de concesión.
El 15 de noviembre de 1963 Illia firmó los Decretos 744/63 y 745/63 que anulaban dichos contratos por "vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación".
La educación
Durante su gestión de gobierno, la educación tuvo un peso significativo en el Presupuesto Nacional. En el año 1963, su participación era del 12%, en el año 1964, del 17%, en el año 1965, del 23%.
El 5 de noviembre de 1964 se pone en marcha el Plan Nacional de Alfabetización, con el objetivo de disminuir la tasa de analfabetismo que para la época se estimaba en poco más del 10% de la población adulta. En junio de 1965 el Programa contaba con doce mil quinientos centros de alfabetización y su tarea alcanzaba a trescientos cincuenta mil alumnos de dieciocho a ochenta y cinco años de edad.
La Ley de medicamentos
La Ley 16.462, también llamada Ley Oñativia por referencia al Ministro de Salud Arturo Oñativia, fue sancionada el 28 de agosto de 1964. Establecía una política de precios y de control de medicamentos, congelando los precios a los vigentes a fines de 1963, fijando límites para los gastos de propaganda, imponiendo límites a la posibilidad de realizar pagos al exterior en concepto de regalías y de compra de insumos. La reglamentación de la Ley mediante el Decreto 3042/65 fijaba además la obligación para las empresas de presentar mediante declaración jurada un análisis de costos y a formalizar todos los contratos de regalías existentes.
Partidarios, opositores y observadores imparciales coinciden en que esta política tuvo un peso decisivo en el proceso político que culminara con el derrocamiento del Presidente Arturo Illia a manos de un golpe militar.
Política económica
En materia económica, el gobierno de Arturo Illia tuvo una política de ordenamiento del sector público, de disminución de la deuda pública y de impulso a la industrialización. Se creó la Sindicatura de Empresas del Estado, para un control más eficaz de las empresas públicas.
La evolución del Producto Bruto Interno durante ese período fue del -2,4% para el año 1963, del 10,3% para el año 1964 y del 9,1% para el año 1965. La evolución del Producto Bruto Industrial fue del -4,1% para el año 1963, del 18,9% para el año 1964 y del 13,8% para el año 1965. La deuda externa disminuyó de 3.400 millones de dólares a 2.600 millones.
El salario real horario creció entre diciembre de 1963 y diciembre de 1964 un 9,6%. La desocupación pasó de 8,8% en 1963 a 5,2% en 1966.
El derrocamiento
Arturo Illia abandonando la Casa de Gobierno luego de su derrocamiento. (Foto publicada por la Revista Gente)
En el año 1965 el gobierno convoca a elecciones legislativas eliminando todas las restricciones que pesaban en la etapa previa. De esta manera, el peronismo presenta sus propias listas de candidatos y triunfa en las elecciones con 3.278.434 votos contra 2.734.970 de la Unión Cívica Radical del Pueblo.
El triunfo del peronismo agita la situación interna de las Fuerzas Armadas, tanto por la existencia de facciones militares y peronistas que tenían un estrecho vínculo político entre sí como por la existencia de sectores militares fuertemente antiperonistas.
A esta situación se agrega una fuerte campaña de desprestigio del gobierno impulsada por sectores económicos a través ciertos medios de prensa. Los textos publicados por los editorialistas políticos, de las nuevas revistas de información, genera columnas editoriales de actualidad escritas para Primera Plana por Mariano Grondona (cuya coautoría de los primeros comunicados militares no ha sido desmentida), desde su incorporación en junio de 1964 hasta el 30 de junio de 1966; las de Bernardo Neustadt publicadas en la Revista Todo, durante su aparición entre octubre de 1964 y mayo de 1965 y finalmente, las de Mariano Montemayor desde el 28 de octubre de 1965 y hasta las vísperas del golpe.
Éstos periodistas apodan al presidente como "la tortuga", caracterizando su gestión como timorata y falta de energía, y alentando a los militares a eliminar a la administración del partido militar. Todo ésto agrava seriamente la debilidad política real del gobierno.
La planificación del golpe que luego llevaría al poder al General Juan Carlos Onganía corre por cuenta del Comandante del Primer Cuerpo del Ejército, General Julio Alsogaray, con la anuencia del por entonces Comandante en Jefe Pascual Pistarini. La idea del golpe no solo es reclamada por sectores de la prensa y apoyada por facciones militares, sino también por el sindicalismo, y hasta por políticos como Oscar Alende y el ex-presidente Arturo Frondizi.
El 28 de junio de 1966 se produce el golpe militar en medio de la indiferencia de la ciudadanía. El General Julio Alsogaray se presenta a las 5 de ese día en el despacho presidencial e "invita" a retirarse a Illia, quien en principio se niega, pero a las 7:20, al verse invadido el despacho y por efectivos policiales con pistolas lanzagases y rodeada por tropas la Casa Rosada, Illia opta por retirarse. Al día siguiente asume Onganía.
Dictadura militar, 1966-1973
Esto condujo a una serie de presidentes apoyados por el ejército. Finalmente, Alejandro Lanusse, fue apoyado en 1971 e intento reestablecer la democracia en una atmósfera de contínuas protestas de peronistas de clase trabajadora.
Presidencias de Cámpora, Perón e Isabel Martínez (1973-1976)
El 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales por primera vez en 10 años, con un abrumador triunfo del peronismo, aunque el propio Perón tenía prohibido presentarse como candidato. Pocos meses después, el 13 de julio de ese año el presidente Héctor José Cámpora renuncia para permitir nuevas elecciones sin proscripciones, en las que Perón, recientemente regresado de su exilio, el día 20 de junio de 1973 (más conocido como el día de la "Masacre de Ezeiza", cuya investigación judicial nunca llegó a materializarse), triunfa por amplia mayoría en las elecciones a doble vuelta (ó "ballotage") del 23 de septiembre de 1973.
Perón murió el 1 de julio de 1974. Su mujer, María Estela Martínez de Perón, le sucedió en su puesto pero su administración estaba lastrada por los problemas económicos, conflictos dentro del partido, y el creciente terrorismo practicado por insurgentes y movimientos paramilitares. Un nuevo golpe militar la privó del poder el 24 de marzo de 1976.
Dictadura militar, 1976-1983
El autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, presidido originalmente por Jorge Rafael Videla, se caracterizó por el terrorismo de estado, llevando a cabo constantes persecuciones, torturas y ejecuciones de presos políticos.
En 1982, durante la presidencia de facto de Leopoldo Galtieri, se llevó a cabo la Guerra de Malvinas contra el Reino Unido por la soberanía de las islas. El rotundo fracaso de las tropas argentinas propinó el golpe definitivo al régimen militar. Tras la vuelta a la democracia el 10 de diciembre de 1983, se estimó que el número de víctimas del terrorismo de estado giraba alrededor de 30.000 personas (mientras que otros 100.000 habían sido torturados). La marca más profunda de las dictaduras ha sido la represión sobre vastos sectores de la sociedad, especialmente sobre los políticamente más activos, por ejemplo los sindicalistas y los periodistas.
El regreso a la democracia
Guerra de Malvinas
La derrota en la Guerra de Malvinas obligó al régimen militar a convocar a elecciones democráticas. Sin embargo las violaciones masivas a los derechos humanos realizadas entre 1976 y 1983, así como una larga tradición de golpes militares, harán sumamente complejo el proceso de transición a la democracia, con reiteradas insurrecciones militares. En 1989, por primera vez en la historia, un presidente de un partido entregó el poder a un presidente de otro partido. La situación volvió a repetirse en 1999, mostrando una notable consolidación de la democracia en Argentina.
Adicionalmente, en este período, Argentina protagonizará un importante cambio político-institucional y económico, al fundar el Mercosur junto a Brasil, Paraguay y Uruguay.
Sin embargo la acción de los gobiernos democráticos se ha mostrado insuficiente para atender los problemas socio-económicos de la población. La pobreza, que en 1974 era del 5%, subió al 25% en 1983, al 45% en 1989, llegando al pico máximo del 56% en 2002. La desocupación que era del 6% en 1975, subió al 8% en 1989, al 18% en 1995, alcanzando su pico más alto de 31% en 2002.
El gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989)
Alfonsín recibe el mando, 10 de diciembre de 1983
El 30 de octubre de 1983 se realizaron las elecciones para elegir a las autoridades democráticas. Raúl Alfonsín, candidato por la Unión Cívica Radical resultó elegido con el 52% de los votos, superando al Partido Justicialista (peronismo) que obtuvo el 40%. En el Parlamento el radicalismo obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados pero el peronismo obtuvo mayoría en la Cámara de Senadores. El 10 de diciembre de 1983 asumió el nuevo gobierno democrático.
Derechos humanos, transición a la democracia y sublevaciones militares
El gobierno de Raúl Alfonsín debió enfrentar el problema de la transición a la democracia en un país con una larga tradición de gobiernos militares que había llegado a la tragedia del terrorismo de estado y la guerra.
El 15 de diciembre de 1983 sanciona los decretos 157 y 158. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; por el segundo se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP, integrada por personalidades independientes (Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, entre otros) con la misión de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.
En setiembre de 1984 la CONADEP produce su famoso informe titulado “Nunca Más”. El 4 de octubre de 1984 la Cámara Federal (tribunal civil) toma la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas para hacerse cargo directamente al mismo. Los fiscales fueron Julio César Strassera y Luis Gabriel Moreno Ocampo. El juicio se realizó entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985. Se trataron 281 casos. El 9 de diciembre se dicta la sentencia condenando a Jorge R. Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a 8 años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a 4 años de prisión. Por las características que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituye un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.
El gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente amenazado por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar anterior. En la Semana Santa de 1987 se produce una gran rebelión militar encabezada por jóvenes oficiales que se denominaron “carapintadas”. Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las órdenes del presidente Alfonsín y reprimir la insurrección, millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar. Durante varios días el país estuvo a borde de la guerra civil. Finalmente Alfonsín, sin poder militar para frenar un golpe de estado, negocia secretamente con los líderes militares una serie de medidas para evitar que se realizaran nuevos juicios contra militares por violación de derechos humanos. Esas medidas se concretarán en las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, no sin antes sufrir otras dos insurrecciones militares durante 1988 (18 de enero y 1 de diciembre) y un permanente estado de insubordinación de las Fuerzas Armadas.
Obra de gobierno
Durante el gobierno de Alfonsín se restableció la autonomía universitaria quebrada en 1966, se puso en marcha el Plan Nacional de Alfabetización y el Plan Alimentario Nacional (PAN), y se sancionaron las leyes de patria potestad compartida (1985) y de divorcio vincular (1987). En 1987 el Congreso sanciona una ley de traslado de la Capital Federal a Viedma - Cármen de Patagones, como parte de un proyecto para cambiar el eje político-económico centralista que caracteriza a la Argentina, que terminó fracasando.
En el plano internacional se destaca: • el protagonismo argentino en el impulso al Grupo Contadora para unificar la posición de los deudores frente a los acreedores para el tratamiento de la deuda externa; • los acuerdos con el gobierno democrático de Brasil que concluirán posteriormente en la formación del Mercosur (1991); • la política exterior de apoyo a los procesos de paz en Latinoamérica y ayuda a los gobiernos democráticos para consolidar el proceso de transición a la democracia en la región; • La firma del Tratado de Paz y Amistad con Chile (1985), que puso fin a una disputa de límites con aquel país, con el cual Argentina estuvo a punto de ir a una guerra en 1978. • La presidencia de la 43º Asamblea General de las Naciones Unidas (1989, Dante Caputo).
En el área económica Alfonsín asume su gobierno en momentos en que se producía la gran crisis mundial de la deuda externa. Durante el gobierno militar la deuda externa había crecido de 7.000 millones de dólares en 1976, a 66.000 millones de dólares en 1983. Adicionalmente, gran parte del aparato productivo, sobre todo en el sector industrial, había quebrado. Ante esta situación, Alfonsín decidió aplicar en 1985 un plan económico, el Plan Austral, que él mismo calificó como "economía de guerra".
El Plan Austral logró durante un tiempo contener la inflación, pero no pudo resolver los problemas estructurales que mostraba la economía argentina en aquellos años. El congelamiento de los salarios, la decisión inicial de Alfonsín de atacar a los sindicatos, la persistencia de la ley sindical fascista de la dictadura, la identificación de los sindicatos con la oposición peronista, llevó a una larga pulseada entre el gobierno radical y la CGT que se expresó en 13 huelgas generales. Finalmente, el gobierno radical termina negociando con los sindicatos y sancionando con unanimidad una nueva Ley Sindical.
Los graves problemas económicos se expresaron en una tasa de inflación de 343% para el año 1988 y el estallido de un proceso hiperinflacionario a partir de febrero de 1989 superior al 3000% anual, que hizo aumentar la pobreza hasta alcanzar un record histórico hasta entonces: 47,3% (octubre 1989, Gran Buenos Aires).
En esas condiciones se realizan las elecciones presidenciales del 14 de mayo de 1989, triunfando el candidato opositor, el peronista Carlos Menem, con un 51% de los votos. La magnitud del caos económico-social obligó a Alfonsín a anticipar el traslado del mando, renunciando el 8 de julio.
Por primera vez en la historia argentina se realizaba una sucesión entre dos mandatarios civiles constitucionales de diferentes partidos políticos.
Gobierno de Carlos Saúl Menem (1989-1995 y 1995-1999)
Carlos Saúl Menem gobernó Argentina entre 1989 y 1999. Su primer mandato comenzó en 1989 tras vencer por casi 15 puntos porcentuales (47,2% a 32,4%) al radical Eduardo Angeloz y recibió el gobierno el 8 de julio de 1989, tomando el control de un país descontrolado que atravesaba una grave crisis económica e hiperinflacionaria luego del mandato de Raúl Alfonsín.
Menem durante su primer mandato se concentró en estabilizar la situación inflacionaria del país, que pocos años atrás había caído. Para esto, sancionó la Ley de Convertibilidad, impulsada por su ministro de economía Domingo Cavallo, que tenía el objetivo de equilibrar la equivalencia entre el dólar y el peso. Además, privatizó numerosas empresas, abrió el comercio y firmó el Tratado del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) con Brasil, Uruguay y Paraguay, con el objetivo de formar un fuerte bloque económico sudamericano y establecer un libre comercio. En este primer mandato sucedieron los trágicos atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA en 1992 y 1994 respectivamente.
En 1995 tras reformar la constitución nacional se impone nuevamente en elecciones presidenciales acompañado por Carlos Ruckauf venciendo por 20 puntos porcentuales al candidato del FREPASO, José Octavio Bordón y marca nuevamente el comienzo de una etapa suya al frente de la nación. Esta segunda etapa fue negativa para el país ya que se sintieron las consecuencias de la gran privatización de empresas, aumentó el desempleo al 15,4% y la deuda externa en casi 82.000 millones de dólares. Estos problemas van a continuar creciendo y van a provocar en gran parte la futura caída del presidente sucesor de Menem, Fernando de la Rúa.
Gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001)
A raíz de los crecientes cuestionamientos hacia el gobierno de Carlos Menem, fundados sobre todo en la corrupción y la incapacidad de combatir del flagelo de la desocupación, fue surgiendo una fuerza política conformada a partir de un acuerdo entre la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frepaso, una confederación formada por los partidos Frente Grande, Socialista Popular, Socialista Democrático, Intransigente y Demócrata Cristiano. En 1997 se concreta esa unidad mediante la creación de la "Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación", más conocida como ".
De sus filas salió la fórmula Fernando de la Rúa- Chacho Álvarez, ganadora de la elección presidencial celebrada el 24 de Octubre de 1999 con el 48.5 % de los votos, y una ventaja de 10.5 % sobre el oficialista Eduardo Duhalde.
La campaña de la fórmula ganadora se había basado en el combate a la desocupación, la purificación de la corrompida estructura política argentina, y en la garantía de mantener Ley de Convertibilidad que ordenaba que un peso tuviera el valor de un dólar. El 10 de diciembre la fórmula aliancista asumió el poder en medio de un gran fervor popular, en un clima de esperanza, incluso entre muchos de los que no habían votado a la fórmula ganadora.
Sin embargo ya desde el discurso de asunción Fernando de la Rúa comenzó a socavar su base política, anunciando la necesidad de una serie de subas de impuestos y ajuste de la estructura estatal de considerable magnitud. A pesar de esto, la confianza en el flamante gobierno no decayó. El gabinete de ministros, a la postre extremadamente inestable, estuvo compuesto, entre otros, por José Luis Machinea en el Ministerio de Economía, Ricardo López Murphy en Defensa, Adalberto Rodríguez Giavarini en Relaciones Exteriores, Juan José Llach en Educación, en un gabinete integrado por radicales, frepasistas e incluso cavallistas, y con gran cantidad de economistas.
Sin embargo la situación argentina, en materia económica y social era muy delicada: una desocupación que ya superaba holgadamente el 15 % y que subía inplacablemente, inseguridad en las calles, desconfianza de parte de los mercados financieros internacionales y una voluminosa deuda externa eran algunos de los principales temas urgentes a tratar en la agenda del gobierno.
Desde el Ministerio de Economía se habían trazado ciertas medidas financieras tendientes a encauzar el déficit fiscal, buscando principalmente el beneplácito del Fondo Monetario Internacional (FMI) para adelantar un nuevo empréstito.
A partir de febrero de 2001 grandes flujos de fondos empiezan a abandonar el país. En una sorprendente decisión el gobierno nombra como Ministro de Economía a Domingo Cavallo, quien era identificado por la opinión pública como un símbolo del gobierno de Menem. El 1 de diciembre de 2001, Cavallo toma la decisión de imponer el corralito, una de las medidas más impopulares del gobierno de de la Rúa, directamente relacionada con su caída. El llamado corralito fue un paquete de medidas económicas que impusieron una bancarización total de la economía, mediante la prohibición de extraer dinero depositados en bancos públicos y privados, que afectó en gran medida a las clases medias, y sobre todo a los trabajadores informales al impedirle todo acceso a un ingreso. El paquete de medidas sumó apoyos en los mercados y organismos financieros internacionales, y en varios ámbitos políticos y económicos locales, pero la población comenzó a manifestar un enorme descontento.
Hacia mediados del mes de diciembre se producen algunos estallidos entre las clases populares de algunas ciudades de las provincias llevados adelante por los denominados piqueteros. Algunos analistas políticos atribuyen estas revueltas a un plan desestabilizador orquestado por algunos líderes políticos contrarios al gobierno del presidente De la Rúa. Concretamente, y tal como había ocurrido años antes durante los gobiernos Carlos Menem y Raúl Alfonsín, este último del mismo signo político que De la Rúa, varios comercios de zonas empobrecidas del interior del país sufren saqueos por parte de sectores de la población desocupadas e indigentes.
El Cacerolazo
A partir del día 19 de diciembre de 2001 se producen las manifestaciones populares conocidas como el cacerolazo que terminarán con la renuncia del presidente de la Rúa. Durante el día se producen en diferentes puntos de país, con epicentro en la ciudad de Buenos Aires, graves disturbios y revueltas sociales. Se producen enfrentamientos con la policía, siendo los más violentos los que tienen lugar en las inmediaciones de la Casa de Gobierno, en la ciudad de Buenos Aires. En los enfrentamientos pierden la vida al menos 5 personas. Frente a este panorama, el presidente decide decretar el estado de sitio, que suspende las garantías constitucionales de los ciudadanos. El anuncio se realiza por cadena nacional, por el propio De la Rúa. Espontáneamente, miles de argentinos se lanzan a las calles golpeando cacerolas disgustados con las recientes medidas civiles y económicas. Pacíficamente, la población manifestó su descontento durante toda la noche, mientras la policía intentaba alejarlos de la Casa de Gobierno utilizando gas lacrimógeno. Esa noche renuncia el Ministro de Economía Domingo Cavallo.
El día 20 de diciembre se producen nuevos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes reunidos en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, y en otros puntos del país. Más gente pierde la vida durante estos choques (se calculan en 30 los muertos por los diferentes enfrentamientos).
A las 4 de al tarde el presidente pronunció un discurso por televisión convocando a la "unidad nacional" y ofreciendo al justicialismo cogobernar el país. Ante la respuesta negativa, Fernando de la Rúa, renunció.
Sucesión de De la Rúa
Asume la presidencia de la Nación en forma interina el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. El día 23 de diciembre se reúne la Asamblea Legislativa, que nombra como presidente provisional de la Nación al hasta entonces gobernador de la provincia de San Luis por el Partido Justicialista, Adolfo Rodríguez Saá. En su discurso en el Congreso de la Nación, el flamante presidente anuncia el "default", o cesación de pago de las obligaciones por préstamos a los diferentes organismos internacionales de crédito, y a particulares que tuviesen en su poder títulos de la deuda pública argentina.
Una serie de nuevos enfrentamientos, en Casa de Gobierno y en el Congreso Nacional entre algunas facciones más radicales de los manifestantes que continuaban acercándose a los edificios de gobierno, y las fuerzas de seguridad, ponen nuevamente en jaque la estabilidad de este nuevo gobierno. Se oyen repulsas contra los miembros de la Corte Suprema de Justicia, contra miembros del nuevo gabinete, y contra senadores y diputados, que no contaban con el apoyo popular. El lema más recordado de los manifestantes era el "que se vayan todos", que resumía el descontento que sufrían los políticos por parte de gruesas mayorías de la población. Algunos enfrentamientos tuvieron lugar dentro del palacio del Congreso de la Nación, y se produjeron pequeños incendios y rotura de cristales y mobiliario. Sin el apoyo de importantes gobernadores, aún de algunos de su mismo partido político, el efímero presidente de la Nación, Rodríguez Saá decide presentar su renuncia al cargo, hacia el día 30 de diciembre.Asume la presidencia en forma interina el hasta entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño. El Partido Justicialista propone a Eduardo Duhalde como presidente provisional. El 31 de diciembre la Asamblea Legislativa aprueba la propuesta por gran mayoría, y Duhalde asume el cargo el día 2 de enero de 2002.
Gobierno de Néstor Kirchner
El 27 de abril de 2003 se realizó la primer vuelta de elecciones para elegir presidente. Cinco candidatos reunieron la mayoría de los votos: Carlos Menem (24%), Néstor Kirchner (22%), Ricardo López Murphy (16%), Adolfo Rodríguez Saá (14%) y Elisa Carrió (14%).
Carlos Menem, el candidato triunfante en la primera vuelta, no se presentó a la segunda vuelta y por lo tanto resultó elegido presidente Néstor Kirchner, quien asumió su mandato el 25 de mayo de 2003, hasta 2007. La fecha exacta de la finalización de su mandato es confusa: algunos analistas sostienen que su mandato vence el 25 de mayo de 2007, mientras otros sostienen que vence el 10 de diciembre de 2007.
La independencia
La Casa de Tucumán, donde se declaró la independencia
Las noticias de la Revolución Francesa y la Guerra Revolucionaria de Estados Unidos insertó ideas liberales en Latinoamérica. El país comenzó su proceso de independencia de España el 25 de mayo de 1810, en el episodio denominado Revolución de Mayo, empeñándose en guerras contra los españoles y sus partidarios (realistas); la revolución no tuvo una calurosa acogida en todo el virreinato; otras regiones del Río de la Plata estaban tan interesadas en independizarse de Buenos Aires como de independizarse de España. En 1811 Paraguay produjo su propia declaración de independencia.
Tras 1812, las victoriosas batallas que Manuel Belgrano, librara en Tucumán y Salta, aseguraron el éxito de la independencia, y promovieron que José Gervasio Artigas, reuniera un primer Congreso de la Independencia argentina en Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay) en marzo y abril de 1815. Las campañas militares lideradas por el general José de San Martín y Simón Bolívar entre 1814 y 1817 incrementaron las esperanzas de independencia de España, que fue declarada finalmente en Tucumán el 9 de julio de 1816. El desorden reinaba en las provincias de la actual Argentina. En 1820, José de San Martín preparaba un ejército destinado a liberar Chile y Perú declarando su independencia. El 26 de junio de 1822 celebró la histórica reunión con Simón Bolívar.
La Guerra Civil
Las luchas intestinas, en la incipiente Nación Argentina, se sucedieron por más de cuarenta años. Los caudillos provinciales dominaron el mapa político a mediados del Siglo XIX y manejaban sus reductos con ejército propio. Tenían motivaciones uno contra otros, algunas profundas y feroces, que se distinguían según la bandería política que perseguían, unos en el Unitarismo y otros en el Federalismo. La mayoría de éstos no eran militares sino civiles y otros, grandes hacendados, con mucho poder económico como Juan Manuel de Rosas y Justo José de Urquiza.
Los Caudillos
En la Historia Argentina el caudillaje es visto como un personaje tradicionalista, totalmente opuesto al porteño y ligado a la causa federal. El caudillo se oponía al centralismo de Buenos Aires, también a la renovación minoritaria y a la modernidad. Estos caudillos que también eran llamados bárbaros, detestaban a Buenos Aires solo por concentrar el poder emanado de la posesión del puerto y los beneficios aduaneros que jamás habían sido en provecho del interior. Cada caudillo ha cargado una personalidad singular, sus actitudes, modales y formas de vida, eran auténticas de un gaucho más. Estos fueron hombres de su tiempo, interpretando los sentimientos y esperanzas de miles de argentinos y dirigiendo movimientos impetuosos que para ellos era algo común. Los caudillos fueron muchos a lo largo de la Historia:
José Gervasio Artigas (1764 - 1850).
Juan Manuel de Rosas (1793-1877).
Justo José de Urquiza (1801-1870).
Estanislao López (1786-1838).
Juan Bautista Bustos (1779-1830).
José María Paz (1791-1854).
Martín Miguel de Güemes (1785-1821).
Alejandro Heredia (1788-1838).
Andrés Guazurary (1785- c.1825
Alejandro Heredia (1788-1838).
Andrés Guazurary (1785- c.1825
Alejandro Heredia (1788-1838).
Andrés Guazurary (1785- c.1825
Ricardo López Jordán (1822-1889).
José Félix Aldao (1785-1845).
Facundo Quiroga (1788 - 1835).
Ángel Vicente Peñaloza (1798 - 1863).
Felipe Varela (1821 - 1870).
Francisco Ramírez (1786 - 1821).
Santos Guayama (c.1830 - 1879)
Manuel Taboada (1817-1872).
Pedro Ferré (1788-1867).
El rosismo
Juan Manuel de Rosas, gobernador de la Provincia de Buenos Aires
En 1826, el Congreso nombraba primer presidente constitucional a Bernardino Rivadavia. El ceder el actual Uruguay al Brasil provocó la dimisión de Rivadavia, asumiendo Manuel Dorrego, partidario de las autonomías provinciales, quien zanjó el conflicto con Brasil reconociendo la independencia de la Banda Oriental. Los unitarios sublevados por Juan Lavalle fusilan a Dorrego. Esto enciende de nuevo la guerra civil entre unitarios y federales.
Bolivia se declaró independiente en 1825, al igual que Uruguay en 1828. La figura dominante de este período fue Juan Manuel de Rosas, visto por muchos como un tirano. Rosas gobernó la Provincia de Buenos Aires y representó los intereses de Argentina en el extranjero desde 1829 hasta 1852, sin que hubiera un gobierno central para el conjunto de país. Rosas era el "imperialista" argentino simplemente poque se oponía a otros tiranos, que respondían a imperios extranjeros. En cuanto a su política, no acepta la disgregación del Río de la Plata como hecho definitivo pero sólo lucha para que no se ahonde y consolide y espera de la voluntad de los pueblos la unificación en el interés común. Aunque fue históricamente estigmatizado como un "tirano" por quienes pretendían fabricar Europa en América principalmente por Domingo Faustino Sarmiento en su libro Facundo ya que "Desde su perspectiva, Rosas es el gran motivo de lucha. Al propósito de derribarlo sirve su Facundo".
Durante la primera parte de este período, habitaron la Argentina, además de los pueblos indígenas, los inmigrantes españoles y sus descendientes, conocidos como criollos. Algunos de ellos se concentraron en Buenos Aires y otras ciudades, mientras otros vivieron en las pampas como gauchos. La economía rural de aquel entonces se basaba casi completamente en la cría de ganado. Mientras tanto, los "malones" de aborígenes continuaban amenazando la frontera occidental. Como Borges escribiera, Argentina había alcanzado la independencia de España, pero la conquista española de Argentina se encontraba aún incompleta.
La sanción de la Constitución
En su largo gobierno, Rosas había sabido hacerse de enemigos en el interior. No sólo en los unitarios anglófilos exiliados en Montevideo, sino con otros caudillos supuestamente federales que no estaban de acuerdo con el monopolio del puerto que seguía teniendo Buenos Aires.
Ese monopolio es roto temporalmente durante el conflicto de la gobernación de Rosas con los imperialismos francés e inglés. El logro de la navegación a vapor permitía ahora remontar con bastante celeridad los ríos, por este motivo Inglaterra (o el "Reino Unido") y Francia, que habían logrado armar para la época importantes flotas mercantes y militares propulsadas por motores a vapor exigían la "libre navegación de los ríos" que les asegurase el "libre comercio". Así es que estas dos últimas potencias exigían el derecho a navegar por el Río Paraná para comerciar con otros puertos, a lo que Buenos Aires se negaba. El conflicto escaló a nivel bélico en el combate de la Vuelta de Obligado, donde las fuerzas federales intentaron bloquear el paso a las flotas extranjeras. La batalla (seguida por las acciones de Tonelero y Angostura del Quebracho) terminó en derrota para las fuerzas argentinas, aunque al ser pírrica tal victoria para la entente anglofrancesa, se convirtió en un símbolo de la defensa de la soberanía nacional. El hábil accionar diplomático del gobierno de Rosas y su apoyo por San Martín, terminaron dándole una gran victoria política al gobierno de la Confederación Argentina, obligando a las potencias a reconocer su derecho a la soberanía de los ríos interiores.
Sin embargo, el breve tiempo en que las flotas mercantes francesas e inglesas pudieron navegar y comerciar con los puertos y ciudades del interior demostró a los caudillos (y sobre todo a Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos) el poder que significaba para Buenos Aires el monopolio del comercio con el exterior. Esto generó un acercamiento entre los unitarios y los federales disconformes con Rosas.
De esta manera se forma un bando anti-rosista que daría paso a la existencia del Ejército Grande, que derrotó a Rosas en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852). Con el derrocamiento del gobierno rosista, la unidad nacional de Argentina fue alcanzada al menos nominalmente.
Se sanciona la Constitución de 1853 adoptando un régimen federal atenuado. Pero las diferencias dentro del bando ganador (entre los unitarios y los caudillos anti-rosistas) causa que la provincia de Buenos Aires rechace esa Constitución y se separe de la Confederación Argentina, que estableció su capital en la ciudad de Paraná. En 1861, los ejércitos de Buenos Aires derrotan a la Confederación en la Batalla de Pavón e inician una campaña de sometimiento en las provincias, y el país queda definitivamente unificado en favor del proyecto de nación de los unitarios.
El surgimiento de la Argentina moderna
Desde la Constitución a la Guerra de la Triple Alianza (1853-1870)
Con la oposición de Buenos Aires, que se regía como un Estado Independiente, Urquiza organizó el Congreso Constituyente de Santa Fe (1853), que al año siguiente aprobó una Constitución de carácter republicano, representativo y federal, elaborada según un modelo de Juan Bautista Alberdi. Urquiza fue proclamado presidente de la Confederación, aunque surgieron dificultades entre las provincias y Buenos Aires. Enmendada la Constitución, Santiago Derqui fue elegido presidente y Urquiza y Bartolomé Mitre fueron nombrados gobernadores de Entre Ríos y Buenos Aires. Nuevas disensiones interiores abrieron las hostilidades y en la batalla de Pavón (1861), Mitre derrotó a Urquiza, a raíz de lo cual fue nombrado presidente constitucional por un periodo de 6 años; en 1868 sería sucedido por Domingo Faustino Sarmiento. En 1865, Argentina se vio envuelta en el conflicto que enfrentaba al Paraguay contra el Brasil. Mitre juntó filas con los ejércitos brasileños y uruguayos y entre estas tres tropas (La Guerra de la Triple Alianza) derrotaron al mariscal paraguayo Francisco Solano López (1870).
Sarmiento fue sucedido Nicolás Avellaneda (1874), que se empeñó en controlas a los territorios aún ocupados por los indígenas. Durante la siguiente década, el general Julio Argentino Roca estableció el control del gobierno nacional sobre las pampas al aniquilar a los pueblos indígenas a quienes originalmente pertenecían dichas tierras en la campaña del Desierto. El 20 de septiembre de 1880, el Congreso Nacional declaró a Buenos Aires capital de la República.
Generación del '80
Se sucedieron en la presidencia Julio A. Roca (1880), Miguel Juárez Celman (1886), quien dimitió en 1890 como consecuencia de la revolución encabezada por Leandro N. Alem, que fue sofocada y le sustituyó el vicepresidente Carlos Pellegrini. Le siguieron en el poder Luis Sáenz Peña (1892), José Evaristo Uriburu (1895), Julio Argentino Roca (1898), Manuel Quintana (1904), José Figueroa Alcorta (1906), Roque Sáenz Peña (1910), Victorino de la Plaza (1914).
Dos fuerzas fueron combinadas para crear la nación moderna argentina a finales del siglo XIX: la introducción de técnicas modernas de agricultura y la integración de Argentina en la economía mundial. Las inversiones extranjeras y la inmigración europea fomentaron esta revolución económica. Las inversiones, principalmente provenientes del Reino Unido, fueron destinadas a áreas como el desarrollo ferroviario y los puertos. Los inmigrantes que trabajaron para desarrollar los recursos de Argentina--especialmente en las pampas occidentales--llegaron de toda Europa, al igual que en Estados Unidos. Entre los años 1880 y 1929 Argentina ganó prosperidad económica. La economía fue orientada cada vez en mayor medida a la exportación de materias primas e importación de productos manufacturados.
El gobierno de Roca y aquellos que lo sucedieron estuvieron alineados con los oligarcas argentinos, especialmente los grandes terratenientes. Las fuerzas conservadoras dominaron la política en Argentina hasta 1916, cuando la ley Sáenz Peña de sufragio universal permitó el triunfo electoral de sus rivales tradicionales, los radicales, liderados por Hipólito Yrigoyen. Los radicales, que habían protagonizado diversos intentos revolucionarios en contra del régimen falaz y descreido y que habían propugnado la abstención para combatir el fraude electoral, abrieron las puertas a la clase media argentina en expansión.
El radicalismo en el poder (1916-1930)
El primer gobierno de Hipólito Yrigoyen (1916-1922)
Hipólito Yrigoyen es el primer presidente argentino elegido por el voto secreto
En 1916 Yrigoyen llega al gobierno mediante la ley de sufragio universal y secreto sancionada en 1912 a instancia del Presidente Roque Sáenz Peña.
Con el radicalismo llega a conducir los diferentes ámbitos estatales un amplio sector social que hasta ese momento estaba excluido de los puestos públicos de dirección. Se trata de sectores medios , sin grandes recursos económicos, ni conexiones con las clases altas. La presencia de funcionarios "sin apellido" fue uno de los temas prefridos para bromas de la prensa conservadora.
Yrigoyen impulsó una serie de políticas que en conjunto implicaban una tendencia transformadora.
En lo económico
YPF, creada en 1922, será la empresa más grande del país
El gobierno de Yrigoyen se caracterizó por su "Plan de Tierra y Petróleo" (Del Mazo 1984, 52), otorgando al Estado un importante rol de intervención en la economía. El radicalismo en el gobierno mostró una tendencia económica que se apartaba del liberalismo clásico. En los fundamentos al veto de la ley ferroviaria de 1920, Yrigoyen dice:
"La política del P.E. es mantener en poder del Estado la explotación de fuentes naturales de riqueza, cuyos productos son elementos vitales del desarrollo del país... El Estado debe adquirir una posición cada día más preponderante en las actividades industriales que respondan principalmente a la realización de servicios públicos".
YPF. La decisión más destacada fue la creación en 1922 de la empresa estatal petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que en el futuro sería la más grande del país con 50.000 empleados, designado al General Enrique Mosconi al frente de la misma.
La tierra. Se sancionan una serie de leyes de arrendamientos rurales para proteger a los colonos y chacareros frente a los grandes propietarios de tierra. Se reorganiza el Banco Hipotecario Nacional para que apoye crediticiamente a los pequeños propietarios rurales. En 1918, por primera vez, el Estado interviene como vendedor único de la cosecha de creales en el exterior.
Adicionalmente, se crea la Marina Mercante Nacional. Yrigoyen impulsó una política de expansión y fortalecimiento de los ferrocarriles estatales, y se enfrentó con las poderosas empresas ferroviarias extranjeras al vetar la ley de formación de una empresa de ferrocarriles mixta, sancionada por la oposición. Construyó el Tren de las Nubes (Huaytiquina) de conexión de Salta con el océano Pacífico en Antofagasta (Chile).
En 1918 comienza el movimiento de Reforma Universitaria
Política educativa
Durante el gobierno de Yrigoyen estalla en Córdoba el movimiento de Reforma Universitaria de 1918. Yrigoyen apoya los reclamos de autonomía universitaria y cogobierno estudiantil y aprueba los primeros estatutos reformistas.
Política internacional
La política internacional de Yrigoyen fue motivo de fuertes discusiones, incluso en el seno del radicalismo. Yrigoyen básicamente sostuvo una política de fuerte acento sobre la independencia e igualdad de las naciones, frente a las grandes potencias, que la oposición interna y extrapartidaria criticaba sosteniendo que llevaría al aislamiento del país (del Mazo, 150). Sobre esa base:
Mantuvo la neutralidad en la Primera Guerra Mundial pero con fuertes reclamos a los países beligerantes de ambos bandos.
En 1917, convocó a un Congreso de Naciones Latinoamericanas no beligerantes para fijar una posición común frente a la Primera Guerra Mundial, que fracasó debido a la fuerte oposición de Estados Unidos.
Frente al Tratado de Versalles y la creación de la Liga de las Naciones, la posición argentina realizada por el gobierno radical fue la de sostener la separación entre ambos actos: el Tratado era una cuestión que debería limitarse a los países que lucharon, la Liga de las Naciones, por el contrario debería ser una asociación igualitaria y voluntaria de todas las naciones del mundo, hecho que llevó a un polémico retiro de la delegación argentina.
Política laboral
Huelguistas detenidos. En 1922 el ejército fusila a más de mil huelguistas en la Patagonia
La política laboral del gobierno radical fue sumamente contradictoria. Por un lado impulsó la sanción de leyes laborales y mandó al Congreso en 1921 un proyecto de Código del Trabajo, reclamadas desde años atrás por los socialistas y el movimiento obrero y actuó como mediador en numerosos conflictos laborales, promoviendo la negociación de acuerdos basados en la [[justica social]. Pero, por otro lado, mantuvo relaciones muy conflictivas con el Partido Socialista, que tenía una importante representación parlamentaria, y con el sector mayoritario del movimiento obrero, negándole a la FORA su derecho a representar a los trabajadores argentinos en el acto de constitución de la OIT (1919), por lo que el gobierno argentino fue seriamente reprendido por el organismo internacional. Se disolvió la Federación de Obreros Petroleros (FOP) y reprimió las protestas en YPF. Durante su gobierno se producen las más grandes matanzas obreras de la historia: la Semana Trágica de 1919 y los fusilamientos de la Patagonia de 1921/1922.
El gobierno de Marcelo T. de Alvear (1922-1928)
Marcelo T. de Alvear
Las elecciones presidenciales se realizaron el 2 de abril de 1922. La Unión Cívica Radical obtuvo 450.000 votos; la Concentración Nacional (conservadores) obtuvo 200.000 votos; el Partido Socialista obtuvo 75.000 votos; y el Partido Demócrata Progresista obtuvo 75.000 votos.
Marcelo T. de Alvear desarrollará una presidencia marcadamente diferente, en estilo y contenido a la de Hipólito Yrigoyen.
Las políticas de transformación económica, políticas y social que había delineado el gobierno de Yrigoyen, resultaron atenuadas, cuando no directamente revertidas, como en el caso de la Reforma Universitaria o cuando el presidente Alvear vetó el proyecto de ley que extendía la jubilación a amplios sectores de trabajadores que lo enfrentó con el movimiento sindical. Ello no impidió sin embargo que fuera el gobierno de Alvear el que enviara al Congreso el proyecto de ley de nacionalización del petróleo, aunque el mismo nunca sería aprobado.
Estas diferencias llevaron a un enfrentamiento entre Alvear e Yrigoyen, que llevó a una profunda división interna de la UCR entre personalistas o yrigoyenistas, y anti-personalistas según apoyaran o enfrentaran a Hipólito Yrigoyen. Cada uno de los sectores radicales presentará candidatos distintos para presidente. Los radicales anti-personalistas presentan como candidato a presidente a Leopoldo Melo (acompañado por Vicente Gallo) y los radicales personalista presentan como candidato a Hipólito Yrigoyen (acompañado por Francisco Beiró).
El 1 de abril de 1928 se realizaron las elecciones. El resultado fue:
Radicales personalistas (Yrigoyen): 840.000 votos
Radicales anti-personalistas (Melo): 440.000 votos
Socialistas (Justo): 65.000 votos
El segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen (1928-1930)
La asunción del nuevo gobierno se produjo el 12 de octubre de 1928. En 1929 se produce la Gran Depresión mundial. El radicalismo con Yrigoyen no supo responder a la crisis. El historiador radical Félix Luna dice de ese momento:
"La quiebra del ímpetu liberador del gobierno radical se debió fundamentalmente a la quiebra del radicalismo mismo".
La división y el enfrentamiento entre sectores internos del radicalismo generará un nivel de violencia política inédito desde el fin de las guerras civiles, y afectará la legitimidad del gobierno.
Yrigoyen ordena intervenir las provincias de Mendoza y San Juan, gobernadas por movimientos radicales disidentes como el lencinismo en la primera, y el bloquismo en la segunda. A fin un matón yrigoyenista asesinó al Senador mendocino Carlos Washington Lencinas. El crimen causó estupor en el país. Al mes, hubo un atentado anarquista contra Yrigoyen al salir de su casa para ir a la Casa de Gobierno. El año 1930 se inició con otro asesinato en una provincia intervenida por el gobierno, el del abogado bloquista Manuel Ignacio Castellano.
El 2 de marzo se realizan las elecciones parlamentarias y el radicalismo pierde estrepitosamente en la Ciudad de Buenos Aires, donde el Partido Socialista Independiente obtiene 100.000 votos, seguidos del Partido Socialista original con 84.000, superando por mil votos a los radicales. En todo el país el radicalismo personalista obtuvo 655.000 votos siendo superados por la oposición que alcanzó 695.000 (Luna,349).
En plena crisis económica y política, y cuando aún faltaban cuatro años para las elecciones presidenciales, la debilidad del gobierno de Yrigoyen se hizo crítica. El radicalismo estaba completamente dividido y el gobierno no tenía diálogo con la oposición.
El hecho más importante y duradero del segundo gobierno de Yrigoyen será la decisión tomada el 1 de agosto por parte de YPF de intervenir en el mercado petrolero, para fijar el precio y romper los trusts. El golpe de estado sucederá penas 37 días después, lo que ha llevado a varios historiadores a vincular, al menos parcialmente, el golpe militar con la decisión de YPF.
El 6 de setiembre de 1930 el general José Félix de Uriburu derroca al gobierno constitucional, iniciando una serie de golpes de estados y gobiernos militares que se extenderán hasta 1983 interrumpiendo todas los gobiernos surgidos del voto popular.
La Década Infame
Los trece años siguientes estarían dominados por las consecuencias del golpe del general José Félix Uriburu. Éste dura poco tiempo en el poder y es remplazado por Agustín Pedro Justo, quien se mantiene en el poder hasta 1937. En el plano económico, los países del mundo se encierran en un proteccionismo inquebrantable. Inglaterra anuncia en la "convención de Ottawa" que les dará ventajas arancelarias a sus colonias. Debido a su gran dependencia, el país firma el pacto Roca-Runciman con Inglaterra en 1933, cediendo así el sector ferroviario a cambio de un trato privilegiado para las carnes argentinas.
En este período la Unión Cívica Radical, conducida por Marcelo T. de Alvear, será sistemáticamente excluida del acceso al gobierno mediante el uso abierto del fraude electoral y la represión. En el seno del radicalismo aparecieron fuertes corrientes nacionalistas yrigoyenistas que se expresaron el la fundación del influyente grupo F.O.R.J.A., y en los primeros núcleos de la intransigencia radical, que conducirá el la UCR en la década siguiente y que por entonces comenzaba a nuclearse alrededor de Amadeo Sabattini, gobernador de Provincia de Córdoba (Argentina)Córdoba (1936-1940).
Por su parte el Partido Socialista y sobre todo su aliado el Partido Demócrata Progresista, conducido por Lisandro de la Torre, denunciarán en el Congreso los sucesivos actos de corrupción en beneficio de una elite realizados por el régimen, que incluso causarán el asesinato del senador Enzo Bordabehere en el recinto del Senado.
Finalmente, en ese período, el movimiento obrero argentino se organizó en la Confederación General del Trabajo (CGT), sobre el sindicato de actividad y nuevas ideas nacionalistas y de relaciones con los partidos políticos populares.
Hacia 1939 cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial Argentina estaba gobernada por Roberto Ortiz, un radical "antipersonalista", y había firmado un pacto de paz entre Paraguay y Bolivia que se habían enfrentado años anteriores en la Guerra del Chaco. Esta política pacífica y de no beligerancia se mantuvo ya que hasta 1942 en la Segunda Guerra Mundial Argentina siempre mantuvo una política neutral sin ningún tipo de intervención. Curiosamente, en diciembre de 1939, cerca de las costas de Buenos Aires se hundió el acorazado de bolsillo alemán Admiral Graf Spee que era perseguido por tres buques ingleses desde muy cerca y estaba algo dañado.
En 1940 Castillo ocupará la presidencia hasta 1943, en que sería derrocado. Este período se caracterizó por el comienzo del nuevo modelo económico llamado ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones). Se formó la UIA (Unión de Industriales Argentinos) que fue tomando más poder con el desarrollo de la industria fomentado por el gobierno.
El peronismo (1945-1955)
Antecedentes: la Revolución del 4 de Junio de 1943 (1943-1946)
La política argentina hacia 1943 y 1944 comenzó a dar muestras de apoyo a Alemania, que comenzaba a ser derrotado en Europa pero que era proveído con materias primas de origen argentino. También hubo apoyo a Japón. Pero estos apoyos se acabaron en 1944 con la llegada al poder de Pedro Pablo Ramírez, un militar argentino que había luchado para Alemania en la Primera Guerra Mundial, y que rompió las relaciones diplomáticas con Alemania y Japón, que perdían en Europa y el Pacífico. Finalmente, sobre el final de la guerra, en 1945, Argentina le declaró la guerra a Alemania.
Muchos sostienen que Argentina recibió a famosísimos nazis que escaparon de Europa. Se sabe que Eichmann estuvo en Argentina y fue capturado en 1960 en este país.
En 1943 se produce un nuevo golpe de estado en Argentina a manos del GOU (Grupo de Oficiales Unidos), jóvenes militares de tendencias filofascistas, anticomunistas y ultracatólicas. El golpe es llevado por Arturo Rawson, quien inmediatamente fue remplazado por Pedro Ramírez. El entonces coronel Juan Domingo Perón ocupa inicialmente un cargo como secretario en el Ministerio de Guerra, luego se lo designa Director del Departamento de Trabajo (poco después Secretaría de Estado) y más adelante Ministro de Guerra y vicepresidente.
Farrell, asumiendo una política de acercamiento a los Estados Unidos, intentó a instancias de éstos y de los sectores conservadores, acotar la política laboral llevada adelante por Perón con apoyo de los sindicatos, arrestándolo y llevándolo en calidad de preso a la isla Martín García.
Se puede fechar el nacimiento del movimiento peronista el 17 de octubre de 1945 cuando las movilizaciones populares organizadas por la CGT de Angel Borlenghi lograron la liberación de Juan Domingo Perón, quien había sido encarcelado por sectores militares opuestos a su influencia creciente en el gobierno.
El primer gobierno de Juan D. Perón (1946-1952)
En las elecciones de 1946 Perón se presentó como candidato del Partido Laborista, llevando como vicepresidente a Hortensio Quijano, un radical de la disidente Junta Renovadora. Las elecciones polarizaron al país: por un lado el peronismo, los sindicalistas de la CGT y grupos yrigoyenistas del radicalismo, U. C. R. Junta Renovadora o FORJA (Donde se encontraban reconocidas personalidades como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, etc.), y de los conservadores de las provincias del interior, y por el otro la Unión Democrática que contaba con la participación de la UCR y los partidos Socialista y Demócrata Progresista y el apoyo del Partido Comunista, los conservadores de la Provincia de Buenos Aires, y el embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden. En las elecciones triunfó Perón, con el 56% de los votos.
Tras asumir la presidencia, Perón comienza rápidamente a consolidar su poder. En lo interno, disuelve al Partido Laborista y lo integra en el nuevo Partido Peronista (llamado brevemente Partido Único de la Revolución), que contará con tres ramas: la sindical (la CGT, única asociación sindical permitida), la política y, a partir de 1952, al permitirse el voto a la mujer, la rama femenina. Más tarde se considerará a la Juventud Peronista como cuarta rama del Movimiento. Por otra parte se procedió a la remoción vía juicio político de los miembros de la Corte Suprema de Justicia y en 1949 se convocó elecciones para la Asamblea Constituyente que dictó una nueva Constitución acorde con los principios del peronismo.
El gobierno peronista fue particularmente duro con la oposición política y sindical, muchos de cuyos dirigentes fueron arrestados (a pesar de los fueros parlamentarios, como fue el caso de Ricardo Balbín). En las universidades nacionales se removió a los profesores disidentes y se impulsó a la CGU (Confederación General Universitaria) como representante de los estudiantes en oposición a la mayoritaria FUA (Federación Universitaria Argentina). Con un criterio similar, se creó la UES (Unión de Estudiantes Secundarios). A partir de 1950, la situación económica comienza a empeorar. Aún así, Perón vuelve a triunfar en 1952.
El segundo gobierno de Juan D. Perón (1952-1955) En 1949, Perón reformó la Constitución de 1853, de manera que pudo ser reelegido en 1951. En ese año, Eva Perón intentó acceder a la nominación a la vicepresidencia de lo que sería el segundo mandato presidencial de Perón. Si bien contaba con el respaldo de la CGT, la oposición militar la condujo a su célebre renunciamiento en un acto multitudinario en la avenida 9 de julio. Evita murió de un cáncer uterino a la edad de 33 años en 1952. Su cuerpo fue embalsamado y mantenido en exposición hasta que un golpe militar expulsó a su marido del poder en 1955. Clandestinamente fue enviado el cadáver a Italia y enterrada en Milán con nombre falso. En 1972 fue devuelto a su esposo. Reposa actualmente en el cementerio de La Recoleta en Buenos Aires.
El Estado de Bienestar y la Economía del primer peronismo
La llegada del peronismo al poder en democracia se produce en plena posguerra mundial, lo cual significaba la debilidad económica de una Europa en ruinas, y el fuerte liderazgo de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. En este escenario, Argentina se encontraba por primera vez en su historia en la posición de acreedor de los países centrales, gracias a las exportaciones de carnes y granos a las potencias beligerantes. El principal deudor era el Reino Unido que ante la emergencia declaró su iliquidez, bloqueando la libre disponibilidad de esos montos. El gobierno peronista optó por utilizar esos créditos para adquirir empresas de servicios públicos de capital británico, que de todas formas sus propietarios deseaban transferir ya que no estaban en condiciones de continuar invirtiendo.
La bonanza económica de la Argentina continuaba, impulsada por el creciente mercado que habíase formado por la baja de las importaciones provenientes de los países en guerra. Esto permitió al gobierno aplicar una vasta política de bienestar que incluía la efectivización de nuevos derechos sociales, como períodos de vacaciones y descanso, planes de vivienda, inversiones en salud y educación, etcétera. Desde ya que todos estos beneficios eran ampliamente publicitados y capitalizados por las figuras de Perón y su mujer, que manejaba una fundación de asistencia social financiada básicamente con fondos estatales y aportes empresarios (generalmente de carácter forzoso); también las nacionalizaciones y estatizaciones de los servicios públicos, como los ferrocarriles británicos, eran proclamados como conquistas de soberanía e independencia económica.
Sin embargo, el tiempo evidenció que el modelo económico no era sostenible, ya que los fondos se volcaban casi íntegramente a la distribución de beneficios directos para los asalariados desalentando nuevas inversiones y el crecimiento de la producción. El contexto mundial dejó de ser favorable ya que Estados Unidos mediante el plan Marshall colocaba sus excedentes agrícolas en Europa limitando el acceso al mercado de los alimentos argentinos.
A partir de 1950, la situación económica comienza a empeorar y un nuevo ministro de Asuntos Económicos, Alfredo Gómez Morales, aplicó medidas de corte ortodoxo, como el ajuste del gasto público; Perón, que había declarado una vez que "se cortaría las manos" antes que endeudar a la Nación comprometiendo su independencia económica, contrajo finalmente un préstamo con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y firmó contratos de explotación petrolífera con compañías norteamericanas.
En este escenario el gobierno comienza a tener dificultades políticas; un golpe militar (Revolución Libertadora) liderada por Eduardo Lonardi le derrocó en 1955. Perón tuvo que exiliarse, asentándose finalmente en España. Incluso en el exilio, él siguió siendo popular para los argentinos.
Del 55 al 76: violencia, inestabilidad y conflicto
Durante los 60 y 70, todos los gobiernos electos fueron derrocadas por golpes militares. El conflicto social y la violencia política fueron creciendo en intensidad. Paradójicamente la economía registró los más altos índices de crecimiento del mundo (Gerchunoff et al). A partir de la segunda mitad de la década del 60, se agravan los problemas sociales, y aparece la insurgencia guerrillera de ERP y Montoneros y otras organizaciones armadas. En 1972 Perón vuelve al país. El claro triunfo del peronismo en las elecciones de 1973 se ven afectadas por la muerte de Perón al año siguiente. El país se encaminaba a una tragedia.
La Revolución Libertadora (1955-1958)
El 6 de setiembre de 1955 las Fuerzas Armadas al mando del general Eduardo Lonardi derrocaron a Perón y establecieron la llamada Revolución Libertadora. Pocos días después, el general Pedro Eugenio Aramburu desplazó a Lonardi, tomó la presidencia y derogó la Constitución Nacional reformada en 1949. El gobierno militar fue asesorado por una Junta Consultiva Nacional, integrada por todos los partidos políticos con excepción de los que apoyaban al peronismo o al comunismo.
En 1956 el gobierno militar ordenó el fusilamiento de 31 militares y civiles peronistas que habían intentado un golpe de estado.
En 1957 se celebraron elecciones para reformar la Constitución, con el peronismo ilegalizado. La Unión Cívica Radical del Pueblo, dirigida por Ricardo Balbín, obtuvo la primera minoría, aunque la candidad de votos en blanco del electorado peronista fue levemente superior. La Unión Cívica Radical Intransigente, dirigida por Arturo Frondizi, sostuvo que la derogación de la Constitución y la convocatoria a una Convención Constituyente con la proscripción del peronismo, eran actos ilegales, y abandonó la Asamblea Constituyente de 1957. La Asamblea Constituyente convalidó la derogación de las reformas constitucionales de 1949, reestableció la Constitución de 1853 y le agregó el artículo 14 bis, sobre protección del trabajo.
Presidencia de Frondizi (1958-1962)
En 1958 Arturo Frondizi, por la Unión Cívica Radical Intransigente con un proyecto desarrollista ganó las elecciones presidenciales de 1958 con el apoyo del peronismo ilegalizado en ese entonces.
Golpe militar y presidencia de Guido(1962-1964)
El gobierno de Frondizi fue derrocado en 1962 por un golpe militar, luego de que el peronismo triunfara en una serie de elecciones provinciales. Aprovechando la confusión la Corte Suprema designó nuevo presidente de la Nación a José María Guido, en ese momento presidente provisional del Senado, que fue luego convalidado por la Junta de Comandantes.
La presidencia de Illia (1964-1966)
El 7 de julio de 1963, se realizan nuevas elecciones presidenciales, con proscripción del peronismo, triunfando Arturo Umberto Illia, candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo.
En el Colegio Electoral, la fórmula encabezada por Arturo Illia obtuvo 270 votos sobre 476 electores el día 31 de julio de 1963.
Arturo Illia conformó su gabinete ministerial con: Juan Palmero como Ministro del Interior, Miguel Angel Zavala Ortiz como Ministro de Relaciones Exteriores, Leopoldo Suárez como Ministro de Defensa, Eugenio Blanco como Ministro de Economía, Carlos Alconada Aramburú como Ministro de Educación y Justicia, Miguel Ferrando como Ministro de Obras y Servicios Públicos, Arturo Oñativia como Ministro de Salud Pública y Fernando Solá como Ministro de Trabajo y Seguridad. Durante su gobierno sólo habría de incorporar a Juan Carlos Pugliese, como Ministro de Economía, debido al fallecimiento de Eugenio Blanco.
Gestión de gobierno
Arturo Illia asumió el 12 de octubre de 1963. Su primer acto de gobierno consistió en eliminar las restricciones que pesaban sobre el peronismo. Desde la Revolución Libertadora las manifestaciones de ese partido estaban prohibidas por el Decreto 4161/56, sin embargo cinco días luego de que Illia asumiera el gobierno se realizó un acto conmemorativo por el 17 de octubre en Plaza Miserere sin limitación alguna. En el mismo sentido se levantaron las restricciones electorales, habilitando la participación del peronismo en los comicios legislativos del año 1965. También se levantó la prohibición que pesaba sobre el Partido Comunista y se promulgaron penalidades a la discriminación y violencia racial.
Ley del salario mínimo, vital y móvil
El 15 de junio de 1964 se publica en el Boletín Oficial la Ley 16.459, del salario mínimo, vital y móvil, previa a la constitución del Consejo del Salario, integrado por representantes del Gobierno, los empresarios y los sindicatos.
Entre los objetivos del proyecto figuraban la necesidad de "evitar la explotación de los trabajadores en aquellos sectores en los cuales puede existir un exceso de mano de obra", "asegurar un ingreso mínimo adecuado" y "mejorar los salarios de los trabajadores más pobres".
Complementariamente y con los mismos objetivos, se promovió la Ley de Abastecimiento, destinada a controlar los precios de la canasta familiar y la fijación de montos mínimos de jubilaciones y pensiones.
La política petrolera
Arturo Frondizi había iniciado en su gobierno una política de explotación petrolera basada en la concesión de los yacimientos a empresas privadas reservando a la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) la actividad de exploración y la compra de la producción a las empresas concesionarias. A las objeciones de carácter económico y comercial (como el traslado del riesgo empresario a YPF que debía realizar la inversión en nuevas exploraciones, o el aumento de los precios de los combustibles), la plataforma electoral de Illia agregaba que la política de concesiones era contraria a los intereses nacionales, comprometiéndose a anular los contratos de concesión.
El 15 de noviembre de 1963 Illia firmó los Decretos 744/63 y 745/63 que anulaban dichos contratos por "vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación".
La educación
Durante su gestión de gobierno, la educación tuvo un peso significativo en el Presupuesto Nacional. En el año 1963, su participación era del 12%, en el año 1964, del 17%, en el año 1965, del 23%.
El 5 de noviembre de 1964 se pone en marcha el Plan Nacional de Alfabetización, con el objetivo de disminuir la tasa de analfabetismo que para la época se estimaba en poco más del 10% de la población adulta. En junio de 1965 el Programa contaba con doce mil quinientos centros de alfabetización y su tarea alcanzaba a trescientos cincuenta mil alumnos de dieciocho a ochenta y cinco años de edad.
La Ley de medicamentos
La Ley 16.462, también llamada Ley Oñativia por referencia al Ministro de Salud Arturo Oñativia, fue sancionada el 28 de agosto de 1964. Establecía una política de precios y de control de medicamentos, congelando los precios a los vigentes a fines de 1963, fijando límites para los gastos de propaganda, imponiendo límites a la posibilidad de realizar pagos al exterior en concepto de regalías y de compra de insumos. La reglamentación de la Ley mediante el Decreto 3042/65 fijaba además la obligación para las empresas de presentar mediante declaración jurada un análisis de costos y a formalizar todos los contratos de regalías existentes.
Partidarios, opositores y observadores imparciales coinciden en que esta política tuvo un peso decisivo en el proceso político que culminara con el derrocamiento del Presidente Arturo Illia a manos de un golpe militar.
Política económica
En materia económica, el gobierno de Arturo Illia tuvo una política de ordenamiento del sector público, de disminución de la deuda pública y de impulso a la industrialización. Se creó la Sindicatura de Empresas del Estado, para un control más eficaz de las empresas públicas.
La evolución del Producto Bruto Interno durante ese período fue del -2,4% para el año 1963, del 10,3% para el año 1964 y del 9,1% para el año 1965. La evolución del Producto Bruto Industrial fue del -4,1% para el año 1963, del 18,9% para el año 1964 y del 13,8% para el año 1965. La deuda externa disminuyó de 3.400 millones de dólares a 2.600 millones.
El salario real horario creció entre diciembre de 1963 y diciembre de 1964 un 9,6%. La desocupación pasó de 8,8% en 1963 a 5,2% en 1966.
El derrocamiento
Arturo Illia abandonando la Casa de Gobierno luego de su derrocamiento. (Foto publicada por la Revista Gente)
En el año 1965 el gobierno convoca a elecciones legislativas eliminando todas las restricciones que pesaban en la etapa previa. De esta manera, el peronismo presenta sus propias listas de candidatos y triunfa en las elecciones con 3.278.434 votos contra 2.734.970 de la Unión Cívica Radical del Pueblo.
El triunfo del peronismo agita la situación interna de las Fuerzas Armadas, tanto por la existencia de facciones militares y peronistas que tenían un estrecho vínculo político entre sí como por la existencia de sectores militares fuertemente antiperonistas.
A esta situación se agrega una fuerte campaña de desprestigio del gobierno impulsada por sectores económicos a través ciertos medios de prensa. Los textos publicados por los editorialistas políticos, de las nuevas revistas de información, genera columnas editoriales de actualidad escritas para Primera Plana por Mariano Grondona (cuya coautoría de los primeros comunicados militares no ha sido desmentida), desde su incorporación en junio de 1964 hasta el 30 de junio de 1966; las de Bernardo Neustadt publicadas en la Revista Todo, durante su aparición entre octubre de 1964 y mayo de 1965 y finalmente, las de Mariano Montemayor desde el 28 de octubre de 1965 y hasta las vísperas del golpe.
Éstos periodistas apodan al presidente como "la tortuga", caracterizando su gestión como timorata y falta de energía, y alentando a los militares a eliminar a la administración del partido militar. Todo ésto agrava seriamente la debilidad política real del gobierno.
La planificación del golpe que luego llevaría al poder al General Juan Carlos Onganía corre por cuenta del Comandante del Primer Cuerpo del Ejército, General Julio Alsogaray, con la anuencia del por entonces Comandante en Jefe Pascual Pistarini. La idea del golpe no solo es reclamada por sectores de la prensa y apoyada por facciones militares, sino también por el sindicalismo, y hasta por políticos como Oscar Alende y el ex-presidente Arturo Frondizi.
El 28 de junio de 1966 se produce el golpe militar en medio de la indiferencia de la ciudadanía. El General Julio Alsogaray se presenta a las 5 de ese día en el despacho presidencial e "invita" a retirarse a Illia, quien en principio se niega, pero a las 7:20, al verse invadido el despacho y por efectivos policiales con pistolas lanzagases y rodeada por tropas la Casa Rosada, Illia opta por retirarse. Al día siguiente asume Onganía.
Dictadura militar, 1966-1973
Esto condujo a una serie de presidentes apoyados por el ejército. Finalmente, Alejandro Lanusse, fue apoyado en 1971 e intento reestablecer la democracia en una atmósfera de contínuas protestas de peronistas de clase trabajadora.
Presidencias de Cámpora, Perón e Isabel Martínez (1973-1976)
El 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales por primera vez en 10 años, con un abrumador triunfo del peronismo, aunque el propio Perón tenía prohibido presentarse como candidato. Pocos meses después, el 13 de julio de ese año el presidente Héctor José Cámpora renuncia para permitir nuevas elecciones sin proscripciones, en las que Perón, recientemente regresado de su exilio, el día 20 de junio de 1973 (más conocido como el día de la "Masacre de Ezeiza", cuya investigación judicial nunca llegó a materializarse), triunfa por amplia mayoría en las elecciones a doble vuelta (ó "ballotage") del 23 de septiembre de 1973.
Perón murió el 1 de julio de 1974. Su mujer, María Estela Martínez de Perón, le sucedió en su puesto pero su administración estaba lastrada por los problemas económicos, conflictos dentro del partido, y el creciente terrorismo practicado por insurgentes y movimientos paramilitares. Un nuevo golpe militar la privó del poder el 24 de marzo de 1976.
Dictadura militar, 1976-1983
El autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, presidido originalmente por Jorge Rafael Videla, se caracterizó por el terrorismo de estado, llevando a cabo constantes persecuciones, torturas y ejecuciones de presos políticos.
En 1982, durante la presidencia de facto de Leopoldo Galtieri, se llevó a cabo la Guerra de Malvinas contra el Reino Unido por la soberanía de las islas. El rotundo fracaso de las tropas argentinas propinó el golpe definitivo al régimen militar. Tras la vuelta a la democracia el 10 de diciembre de 1983, se estimó que el número de víctimas del terrorismo de estado giraba alrededor de 30.000 personas (mientras que otros 100.000 habían sido torturados). La marca más profunda de las dictaduras ha sido la represión sobre vastos sectores de la sociedad, especialmente sobre los políticamente más activos, por ejemplo los sindicalistas y los periodistas.
El regreso a la democracia
Guerra de Malvinas
La derrota en la Guerra de Malvinas obligó al régimen militar a convocar a elecciones democráticas. Sin embargo las violaciones masivas a los derechos humanos realizadas entre 1976 y 1983, así como una larga tradición de golpes militares, harán sumamente complejo el proceso de transición a la democracia, con reiteradas insurrecciones militares. En 1989, por primera vez en la historia, un presidente de un partido entregó el poder a un presidente de otro partido. La situación volvió a repetirse en 1999, mostrando una notable consolidación de la democracia en Argentina.
Adicionalmente, en este período, Argentina protagonizará un importante cambio político-institucional y económico, al fundar el Mercosur junto a Brasil, Paraguay y Uruguay.
Sin embargo la acción de los gobiernos democráticos se ha mostrado insuficiente para atender los problemas socio-económicos de la población. La pobreza, que en 1974 era del 5%, subió al 25% en 1983, al 45% en 1989, llegando al pico máximo del 56% en 2002. La desocupación que era del 6% en 1975, subió al 8% en 1989, al 18% en 1995, alcanzando su pico más alto de 31% en 2002.
El gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989)
Alfonsín recibe el mando, 10 de diciembre de 1983
El 30 de octubre de 1983 se realizaron las elecciones para elegir a las autoridades democráticas. Raúl Alfonsín, candidato por la Unión Cívica Radical resultó elegido con el 52% de los votos, superando al Partido Justicialista (peronismo) que obtuvo el 40%. En el Parlamento el radicalismo obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados pero el peronismo obtuvo mayoría en la Cámara de Senadores. El 10 de diciembre de 1983 asumió el nuevo gobierno democrático.
Derechos humanos, transición a la democracia y sublevaciones militares
El gobierno de Raúl Alfonsín debió enfrentar el problema de la transición a la democracia en un país con una larga tradición de gobiernos militares que había llegado a la tragedia del terrorismo de estado y la guerra.
El 15 de diciembre de 1983 sanciona los decretos 157 y 158. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; por el segundo se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP, integrada por personalidades independientes (Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, entre otros) con la misión de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.
En setiembre de 1984 la CONADEP produce su famoso informe titulado “Nunca Más”. El 4 de octubre de 1984 la Cámara Federal (tribunal civil) toma la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas para hacerse cargo directamente al mismo. Los fiscales fueron Julio César Strassera y Luis Gabriel Moreno Ocampo. El juicio se realizó entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985. Se trataron 281 casos. El 9 de diciembre se dicta la sentencia condenando a Jorge R. Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a 8 años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a 4 años de prisión. Por las características que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituye un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.
El gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente amenazado por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar anterior. En la Semana Santa de 1987 se produce una gran rebelión militar encabezada por jóvenes oficiales que se denominaron “carapintadas”. Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las órdenes del presidente Alfonsín y reprimir la insurrección, millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar. Durante varios días el país estuvo a borde de la guerra civil. Finalmente Alfonsín, sin poder militar para frenar un golpe de estado, negocia secretamente con los líderes militares una serie de medidas para evitar que se realizaran nuevos juicios contra militares por violación de derechos humanos. Esas medidas se concretarán en las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, no sin antes sufrir otras dos insurrecciones militares durante 1988 (18 de enero y 1 de diciembre) y un permanente estado de insubordinación de las Fuerzas Armadas.
Obra de gobierno
Durante el gobierno de Alfonsín se restableció la autonomía universitaria quebrada en 1966, se puso en marcha el Plan Nacional de Alfabetización y el Plan Alimentario Nacional (PAN), y se sancionaron las leyes de patria potestad compartida (1985) y de divorcio vincular (1987). En 1987 el Congreso sanciona una ley de traslado de la Capital Federal a Viedma - Cármen de Patagones, como parte de un proyecto para cambiar el eje político-económico centralista que caracteriza a la Argentina, que terminó fracasando.
En el plano internacional se destaca: • el protagonismo argentino en el impulso al Grupo Contadora para unificar la posición de los deudores frente a los acreedores para el tratamiento de la deuda externa; • los acuerdos con el gobierno democrático de Brasil que concluirán posteriormente en la formación del Mercosur (1991); • la política exterior de apoyo a los procesos de paz en Latinoamérica y ayuda a los gobiernos democráticos para consolidar el proceso de transición a la democracia en la región; • La firma del Tratado de Paz y Amistad con Chile (1985), que puso fin a una disputa de límites con aquel país, con el cual Argentina estuvo a punto de ir a una guerra en 1978. • La presidencia de la 43º Asamblea General de las Naciones Unidas (1989, Dante Caputo).
En el área económica Alfonsín asume su gobierno en momentos en que se producía la gran crisis mundial de la deuda externa. Durante el gobierno militar la deuda externa había crecido de 7.000 millones de dólares en 1976, a 66.000 millones de dólares en 1983. Adicionalmente, gran parte del aparato productivo, sobre todo en el sector industrial, había quebrado. Ante esta situación, Alfonsín decidió aplicar en 1985 un plan económico, el Plan Austral, que él mismo calificó como "economía de guerra".
El Plan Austral logró durante un tiempo contener la inflación, pero no pudo resolver los problemas estructurales que mostraba la economía argentina en aquellos años. El congelamiento de los salarios, la decisión inicial de Alfonsín de atacar a los sindicatos, la persistencia de la ley sindical fascista de la dictadura, la identificación de los sindicatos con la oposición peronista, llevó a una larga pulseada entre el gobierno radical y la CGT que se expresó en 13 huelgas generales. Finalmente, el gobierno radical termina negociando con los sindicatos y sancionando con unanimidad una nueva Ley Sindical.
Los graves problemas económicos se expresaron en una tasa de inflación de 343% para el año 1988 y el estallido de un proceso hiperinflacionario a partir de febrero de 1989 superior al 3000% anual, que hizo aumentar la pobreza hasta alcanzar un record histórico hasta entonces: 47,3% (octubre 1989, Gran Buenos Aires).
En esas condiciones se realizan las elecciones presidenciales del 14 de mayo de 1989, triunfando el candidato opositor, el peronista Carlos Menem, con un 51% de los votos. La magnitud del caos económico-social obligó a Alfonsín a anticipar el traslado del mando, renunciando el 8 de julio.
Por primera vez en la historia argentina se realizaba una sucesión entre dos mandatarios civiles constitucionales de diferentes partidos políticos.
Gobierno de Carlos Saúl Menem (1989-1995 y 1995-1999)
Carlos Saúl Menem gobernó Argentina entre 1989 y 1999. Su primer mandato comenzó en 1989 tras vencer por casi 15 puntos porcentuales (47,2% a 32,4%) al radical Eduardo Angeloz y recibió el gobierno el 8 de julio de 1989, tomando el control de un país descontrolado que atravesaba una grave crisis económica e hiperinflacionaria luego del mandato de Raúl Alfonsín.
Menem durante su primer mandato se concentró en estabilizar la situación inflacionaria del país, que pocos años atrás había caído. Para esto, sancionó la Ley de Convertibilidad, impulsada por su ministro de economía Domingo Cavallo, que tenía el objetivo de equilibrar la equivalencia entre el dólar y el peso. Además, privatizó numerosas empresas, abrió el comercio y firmó el Tratado del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) con Brasil, Uruguay y Paraguay, con el objetivo de formar un fuerte bloque económico sudamericano y establecer un libre comercio. En este primer mandato sucedieron los trágicos atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA en 1992 y 1994 respectivamente.
En 1995 tras reformar la constitución nacional se impone nuevamente en elecciones presidenciales acompañado por Carlos Ruckauf venciendo por 20 puntos porcentuales al candidato del FREPASO, José Octavio Bordón y marca nuevamente el comienzo de una etapa suya al frente de la nación. Esta segunda etapa fue negativa para el país ya que se sintieron las consecuencias de la gran privatización de empresas, aumentó el desempleo al 15,4% y la deuda externa en casi 82.000 millones de dólares. Estos problemas van a continuar creciendo y van a provocar en gran parte la futura caída del presidente sucesor de Menem, Fernando de la Rúa.
Gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001)
A raíz de los crecientes cuestionamientos hacia el gobierno de Carlos Menem, fundados sobre todo en la corrupción y la incapacidad de combatir del flagelo de la desocupación, fue surgiendo una fuerza política conformada a partir de un acuerdo entre la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frepaso, una confederación formada por los partidos Frente Grande, Socialista Popular, Socialista Democrático, Intransigente y Demócrata Cristiano. En 1997 se concreta esa unidad mediante la creación de la "Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación", más conocida como ".
De sus filas salió la fórmula Fernando de la Rúa- Chacho Álvarez, ganadora de la elección presidencial celebrada el 24 de Octubre de 1999 con el 48.5 % de los votos, y una ventaja de 10.5 % sobre el oficialista Eduardo Duhalde.
La campaña de la fórmula ganadora se había basado en el combate a la desocupación, la purificación de la corrompida estructura política argentina, y en la garantía de mantener Ley de Convertibilidad que ordenaba que un peso tuviera el valor de un dólar. El 10 de diciembre la fórmula aliancista asumió el poder en medio de un gran fervor popular, en un clima de esperanza, incluso entre muchos de los que no habían votado a la fórmula ganadora.
Sin embargo ya desde el discurso de asunción Fernando de la Rúa comenzó a socavar su base política, anunciando la necesidad de una serie de subas de impuestos y ajuste de la estructura estatal de considerable magnitud. A pesar de esto, la confianza en el flamante gobierno no decayó. El gabinete de ministros, a la postre extremadamente inestable, estuvo compuesto, entre otros, por José Luis Machinea en el Ministerio de Economía, Ricardo López Murphy en Defensa, Adalberto Rodríguez Giavarini en Relaciones Exteriores, Juan José Llach en Educación, en un gabinete integrado por radicales, frepasistas e incluso cavallistas, y con gran cantidad de economistas.
Sin embargo la situación argentina, en materia económica y social era muy delicada: una desocupación que ya superaba holgadamente el 15 % y que subía inplacablemente, inseguridad en las calles, desconfianza de parte de los mercados financieros internacionales y una voluminosa deuda externa eran algunos de los principales temas urgentes a tratar en la agenda del gobierno.
Desde el Ministerio de Economía se habían trazado ciertas medidas financieras tendientes a encauzar el déficit fiscal, buscando principalmente el beneplácito del Fondo Monetario Internacional (FMI) para adelantar un nuevo empréstito.
A partir de febrero de 2001 grandes flujos de fondos empiezan a abandonar el país. En una sorprendente decisión el gobierno nombra como Ministro de Economía a Domingo Cavallo, quien era identificado por la opinión pública como un símbolo del gobierno de Menem. El 1 de diciembre de 2001, Cavallo toma la decisión de imponer el corralito, una de las medidas más impopulares del gobierno de de la Rúa, directamente relacionada con su caída. El llamado corralito fue un paquete de medidas económicas que impusieron una bancarización total de la economía, mediante la prohibición de extraer dinero depositados en bancos públicos y privados, que afectó en gran medida a las clases medias, y sobre todo a los trabajadores informales al impedirle todo acceso a un ingreso. El paquete de medidas sumó apoyos en los mercados y organismos financieros internacionales, y en varios ámbitos políticos y económicos locales, pero la población comenzó a manifestar un enorme descontento.
Hacia mediados del mes de diciembre se producen algunos estallidos entre las clases populares de algunas ciudades de las provincias llevados adelante por los denominados piqueteros. Algunos analistas políticos atribuyen estas revueltas a un plan desestabilizador orquestado por algunos líderes políticos contrarios al gobierno del presidente De la Rúa. Concretamente, y tal como había ocurrido años antes durante los gobiernos Carlos Menem y Raúl Alfonsín, este último del mismo signo político que De la Rúa, varios comercios de zonas empobrecidas del interior del país sufren saqueos por parte de sectores de la población desocupadas e indigentes.
El Cacerolazo
A partir del día 19 de diciembre de 2001 se producen las manifestaciones populares conocidas como el cacerolazo que terminarán con la renuncia del presidente de la Rúa. Durante el día se producen en diferentes puntos de país, con epicentro en la ciudad de Buenos Aires, graves disturbios y revueltas sociales. Se producen enfrentamientos con la policía, siendo los más violentos los que tienen lugar en las inmediaciones de la Casa de Gobierno, en la ciudad de Buenos Aires. En los enfrentamientos pierden la vida al menos 5 personas. Frente a este panorama, el presidente decide decretar el estado de sitio, que suspende las garantías constitucionales de los ciudadanos. El anuncio se realiza por cadena nacional, por el propio De la Rúa. Espontáneamente, miles de argentinos se lanzan a las calles golpeando cacerolas disgustados con las recientes medidas civiles y económicas. Pacíficamente, la población manifestó su descontento durante toda la noche, mientras la policía intentaba alejarlos de la Casa de Gobierno utilizando gas lacrimógeno. Esa noche renuncia el Ministro de Economía Domingo Cavallo.
El día 20 de diciembre se producen nuevos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes reunidos en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, y en otros puntos del país. Más gente pierde la vida durante estos choques (se calculan en 30 los muertos por los diferentes enfrentamientos).
A las 4 de al tarde el presidente pronunció un discurso por televisión convocando a la "unidad nacional" y ofreciendo al justicialismo cogobernar el país. Ante la respuesta negativa, Fernando de la Rúa, renunció.
Sucesión de De la Rúa
Asume la presidencia de la Nación en forma interina el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. El día 23 de diciembre se reúne la Asamblea Legislativa, que nombra como presidente provisional de la Nación al hasta entonces gobernador de la provincia de San Luis por el Partido Justicialista, Adolfo Rodríguez Saá. En su discurso en el Congreso de la Nación, el flamante presidente anuncia el "default", o cesación de pago de las obligaciones por préstamos a los diferentes organismos internacionales de crédito, y a particulares que tuviesen en su poder títulos de la deuda pública argentina.
Una serie de nuevos enfrentamientos, en Casa de Gobierno y en el Congreso Nacional entre algunas facciones más radicales de los manifestantes que continuaban acercándose a los edificios de gobierno, y las fuerzas de seguridad, ponen nuevamente en jaque la estabilidad de este nuevo gobierno. Se oyen repulsas contra los miembros de la Corte Suprema de Justicia, contra miembros del nuevo gabinete, y contra senadores y diputados, que no contaban con el apoyo popular. El lema más recordado de los manifestantes era el "que se vayan todos", que resumía el descontento que sufrían los políticos por parte de gruesas mayorías de la población. Algunos enfrentamientos tuvieron lugar dentro del palacio del Congreso de la Nación, y se produjeron pequeños incendios y rotura de cristales y mobiliario. Sin el apoyo de importantes gobernadores, aún de algunos de su mismo partido político, el efímero presidente de la Nación, Rodríguez Saá decide presentar su renuncia al cargo, hacia el día 30 de diciembre.Asume la presidencia en forma interina el hasta entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño. El Partido Justicialista propone a Eduardo Duhalde como presidente provisional. El 31 de diciembre la Asamblea Legislativa aprueba la propuesta por gran mayoría, y Duhalde asume el cargo el día 2 de enero de 2002.
Gobierno de Néstor Kirchner
El 27 de abril de 2003 se realizó la primer vuelta de elecciones para elegir presidente. Cinco candidatos reunieron la mayoría de los votos: Carlos Menem (24%), Néstor Kirchner (22%), Ricardo López Murphy (16%), Adolfo Rodríguez Saá (14%) y Elisa Carrió (14%).
Carlos Menem, el candidato triunfante en la primera vuelta, no se presentó a la segunda vuelta y por lo tanto resultó elegido presidente Néstor Kirchner, quien asumió su mandato el 25 de mayo de 2003, hasta 2007. La fecha exacta de la finalización de su mandato es confusa: algunos analistas sostienen que su mandato vence el 25 de mayo de 2007, mientras otros sostienen que vence el 10 de diciembre de 2007.

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